Jorge Mosquera
Poeta recién llegado
Hay momentos en los que el tiempo parece detenerse,
Los instantes parecen asfixiantes,
El presente parece perderse en un recuerdo,
Y la memoria comienza a hacerse inconsistente.
Hay momentos en los que la ausencia parece hacerse más grande,
La sonrisa se resquebraja con un lánguido suspiro,
La soledad comienza a llenar el espacio,
Y la monotonía se mezcla con la tristeza y el dolor.
Hay momentos en los que el pensamiento pierde sus ideas,
La razón parece quedarse relegada y perpleja,
La locura de alcanzar un sueño se desmorona lentamente,
Y el alma no quiere seguir luchando y se queda sin fuerzas.
Hay momentos en los que el ánimo parece perder su ímpetu,
La inspiración se pone triste y se aleja,
La discreción no hace acto de presencia,
Y los reproches nos invaden, se quedan molestándonos y no nos dejan.
Hay momentos en los que los reclamos oxidados parecen hacerse más fuertes,
La realidad y las palabras no concuerdan,
Las señales de cariño se tornan disparejas,
Y las disculpas parecen no enmendar los errores y dejar las heridas abiertas.
Hay momentos como éste,
Que no transcurren y se quedan, duelen y deslucen las ganas de querer.
Pero también nos recuerdan que somos buenos derribando barreras,
Para crear nuevos momentos para seguir juntos, momentos que valen la pena.
Los instantes parecen asfixiantes,
El presente parece perderse en un recuerdo,
Y la memoria comienza a hacerse inconsistente.
Hay momentos en los que la ausencia parece hacerse más grande,
La sonrisa se resquebraja con un lánguido suspiro,
La soledad comienza a llenar el espacio,
Y la monotonía se mezcla con la tristeza y el dolor.
Hay momentos en los que el pensamiento pierde sus ideas,
La razón parece quedarse relegada y perpleja,
La locura de alcanzar un sueño se desmorona lentamente,
Y el alma no quiere seguir luchando y se queda sin fuerzas.
Hay momentos en los que el ánimo parece perder su ímpetu,
La inspiración se pone triste y se aleja,
La discreción no hace acto de presencia,
Y los reproches nos invaden, se quedan molestándonos y no nos dejan.
Hay momentos en los que los reclamos oxidados parecen hacerse más fuertes,
La realidad y las palabras no concuerdan,
Las señales de cariño se tornan disparejas,
Y las disculpas parecen no enmendar los errores y dejar las heridas abiertas.
Hay momentos como éste,
Que no transcurren y se quedan, duelen y deslucen las ganas de querer.
Pero también nos recuerdan que somos buenos derribando barreras,
Para crear nuevos momentos para seguir juntos, momentos que valen la pena.