vnaranjo
Poeta recién llegado
Hay en cualquier calle un niño hambriento
Calcinado por el sol del medo día
Aferrado a una esperanza que no llega
Y muriendo, despierto todavía
Acariciando un aliento de vida
Y seco de sudor y de silencio
Envuelto en punzada de mordisco
Que retoñan en las viseras
Como hiere el hambre las entrañas
Del niño, del hombre, del anciano,
De la mujer que apuesta a la esperanza
Cuando estira su mano
Cuando sin fuerza insulta
La miseria del pueblo soberano
Como se produce la rabia
Cuando el hambre se desplaza
De la mañana a la tarde
Como se enfrenta la noche
Con el llanto de unos hijos
Que pide lo que no tiene
¡Niños! malditos sea tu destino
Tus alpargatas, tu franela, tu ignorancia
Tu resignación y soledad de siglo
Tu miseria y tú sufrí callado
Que el hambre olvide tu cuerpo
Por culpa de la abundancia.
Calcinado por el sol del medo día
Aferrado a una esperanza que no llega
Y muriendo, despierto todavía
Acariciando un aliento de vida
Y seco de sudor y de silencio
Envuelto en punzada de mordisco
Que retoñan en las viseras
Como hiere el hambre las entrañas
Del niño, del hombre, del anciano,
De la mujer que apuesta a la esperanza
Cuando estira su mano
Cuando sin fuerza insulta
La miseria del pueblo soberano
Como se produce la rabia
Cuando el hambre se desplaza
De la mañana a la tarde
Como se enfrenta la noche
Con el llanto de unos hijos
Que pide lo que no tiene
¡Niños! malditos sea tu destino
Tus alpargatas, tu franela, tu ignorancia
Tu resignación y soledad de siglo
Tu miseria y tú sufrí callado
Que el hambre olvide tu cuerpo
Por culpa de la abundancia.