Hambre
En la oficina hablaban de goles,
del mundial y sus mentores
del mundial y sus mentores
Caminando en el subte repleto de gente
te vi, escondido, buscando reprimir tu mente.
Acomodando como único asiento
fino sillón, construido con cartón.
Un sonido familiar me llamó la atención
provenía de aquel lugar olvidado en la ocasión
Tu estómago pedía auxilio, ayuda casi a gritos,
entonces tus manos temblorosas no alcanzaron
en sus ansias, a abrir ese paquete
que contenía diminuto banquete
Mi cuerpo se estremeció, al sentirte,
un escalofrió todas las venas recorrió.
Tenías hambre y no de alegrías, angustias,
ni de emociones nuevas o ilusiones mustias
¡Apetito verdadero, de alimentos, condimentos,
de sabores, aunque sea viejos!
¡Oh! que vida cruel e injusta
te ha tocado a ti, padre de todos
los niños pobres y vidas rudas.
Hombre anciano, ajado en arrugas
con tristeza en los ojos de miles de penurias.
Cuándo habrá sido la última vez
que un plato de alimento, algo pasado,
en tu mesa tuviste y pudiste comer
Tus hijos y nietos así no te ven,
pues no quieres que ellos
mueran al destrozarse su alma.
Y es que su abuelo vende sus sueños
a diario, como un trapo viejo,
a un brutal mercenario,
que se los devuelve negros
te vi, escondido, buscando reprimir tu mente.
Acomodando como único asiento
fino sillón, construido con cartón.
Un sonido familiar me llamó la atención
provenía de aquel lugar olvidado en la ocasión
Tu estómago pedía auxilio, ayuda casi a gritos,
entonces tus manos temblorosas no alcanzaron
en sus ansias, a abrir ese paquete
que contenía diminuto banquete
Mi cuerpo se estremeció, al sentirte,
un escalofrió todas las venas recorrió.
Tenías hambre y no de alegrías, angustias,
ni de emociones nuevas o ilusiones mustias
¡Apetito verdadero, de alimentos, condimentos,
de sabores, aunque sea viejos!
¡Oh! que vida cruel e injusta
te ha tocado a ti, padre de todos
los niños pobres y vidas rudas.
Hombre anciano, ajado en arrugas
con tristeza en los ojos de miles de penurias.
Cuándo habrá sido la última vez
que un plato de alimento, algo pasado,
en tu mesa tuviste y pudiste comer
Tus hijos y nietos así no te ven,
pues no quieres que ellos
mueran al destrozarse su alma.
Y es que su abuelo vende sus sueños
a diario, como un trapo viejo,
a un brutal mercenario,
que se los devuelve negros
Mi esencia ya no es la misma,
un trozo de ella se desprendió
y junto con ese solitario corazón,
esta vagando, buscando una razón
un trozo de ella se desprendió
y junto con ese solitario corazón,
esta vagando, buscando una razón
Por todos aquellos que no ven terminar el día, para pasarlo sin sufrir tanto...
.