Raúl Donoso P.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Sentado en mi sillón
ayer concurrí a los estadios,
sufrí junto al Checo Koller y su desgarro adolorido,
me emocioné junto con el arquero Mexicano Sánchez,
que lloró por el recuerdo de su padre.
Me deleité.....,
con el gol del Italiano Pirlo,
que frente a la portentosa defensa
de las estrellas negras de Ghana,
botaba el cero a cero,
con la agradable sorpresa de Australia,
que dejaba a muchos apostadores sin dinero.
Pensé en lo dividido que somos
y lo que hasta hace poco era Servia y Montenegro,
hoy no sólo los separa la y,
si no, unos mojones en sus fronteras,
sin embargo el fútbol les recordó
que seguirán siendo hermanos a pesar de la y entre los dos.
Ayer sentado frente a la caja mágica,
vi moverse a muchos pueblos
detrás de una circunferencia,
que desde hace demasiados años le llamamos pelota,
que empezó siendo de cuero cocida en un costado
con alguna tripa de cerdo
y que hoy es confeccionada con gran tecnología,
de una circunferencia casi perfecta,
haciéndola más liviana al roce del aire,
por lo mismo más rápida en su aceleración,
transformándose en dolor de cabezas,
para el solitario guarda metas,
personaje que sólo el juez del encuentro
podría despojarle su carácter de villano
si su equipo es vencido.
Este fin de semana reafirme,
que con las artes hoy el fútbol,
se puede considerar una tregua entre hermanos
como lo sucedido en Costa de Marfil,
pude sentarme con mi padre en el mismo sillón
hablando el mismo idioma,
se pudieron fundir en un abrazo,
por el gol realizado,
hermanos de distinta tez,
y por el equipo contrario a dos hermanos
llorando las mismas lágrimas,
salinas y claras.
Hoy revivo el fin de semana pasado
y desde mi pecho
surge incesante la pregunta,
¿por qué un objeto nos puede unir
y no la sabiduría de llevar muchos siglos pisando esta tierra?
ayer concurrí a los estadios,
sufrí junto al Checo Koller y su desgarro adolorido,
me emocioné junto con el arquero Mexicano Sánchez,
que lloró por el recuerdo de su padre.
Me deleité.....,
con el gol del Italiano Pirlo,
que frente a la portentosa defensa
de las estrellas negras de Ghana,
botaba el cero a cero,
con la agradable sorpresa de Australia,
que dejaba a muchos apostadores sin dinero.
Pensé en lo dividido que somos
y lo que hasta hace poco era Servia y Montenegro,
hoy no sólo los separa la y,
si no, unos mojones en sus fronteras,
sin embargo el fútbol les recordó
que seguirán siendo hermanos a pesar de la y entre los dos.
Ayer sentado frente a la caja mágica,
vi moverse a muchos pueblos
detrás de una circunferencia,
que desde hace demasiados años le llamamos pelota,
que empezó siendo de cuero cocida en un costado
con alguna tripa de cerdo
y que hoy es confeccionada con gran tecnología,
de una circunferencia casi perfecta,
haciéndola más liviana al roce del aire,
por lo mismo más rápida en su aceleración,
transformándose en dolor de cabezas,
para el solitario guarda metas,
personaje que sólo el juez del encuentro
podría despojarle su carácter de villano
si su equipo es vencido.
Este fin de semana reafirme,
que con las artes hoy el fútbol,
se puede considerar una tregua entre hermanos
como lo sucedido en Costa de Marfil,
pude sentarme con mi padre en el mismo sillón
hablando el mismo idioma,
se pudieron fundir en un abrazo,
por el gol realizado,
hermanos de distinta tez,
y por el equipo contrario a dos hermanos
llorando las mismas lágrimas,
salinas y claras.
Hoy revivo el fin de semana pasado
y desde mi pecho
surge incesante la pregunta,
¿por qué un objeto nos puede unir
y no la sabiduría de llevar muchos siglos pisando esta tierra?