Luis Fernando Tejada
Poeta reconocido
Me miro y no me veo,
es oscura la noche,
soy labios, palabras,
sonidos huecos,
para el que pretenda quererme
y sólo logra herirse.
Mi terca soledad se viste
dentro de la oscura imagen en
donde ha triunfado el silencio,
allí se ama a cuentagotas,
es un jardín marchito
que se ha olvidado.
No pronuncien mi nombre
es reflejo inanimado
que concentra el tedio
de todo lo irreal,
antes que poeta
rugido embravecido
de un mar impaciente.
Sangre atormentada
labrada en el viento,
sal que abona
la impotencia de
la tierra de nadie,
estoy fuera,
me veo a mi mismo,
habito en el espejo.
Me levanté de la nada y
encontré lo que soy,
mi nuevo grito fue
hacia el alba luminosa,
he de regresar a
la memoria perdida
para comprender
si necesitamos espejos
para mirarnos en ellos.
es oscura la noche,
soy labios, palabras,
sonidos huecos,
para el que pretenda quererme
y sólo logra herirse.
Mi terca soledad se viste
dentro de la oscura imagen en
donde ha triunfado el silencio,
allí se ama a cuentagotas,
es un jardín marchito
que se ha olvidado.
No pronuncien mi nombre
es reflejo inanimado
que concentra el tedio
de todo lo irreal,
antes que poeta
rugido embravecido
de un mar impaciente.
Sangre atormentada
labrada en el viento,
sal que abona
la impotencia de
la tierra de nadie,
estoy fuera,
me veo a mi mismo,
habito en el espejo.
Me levanté de la nada y
encontré lo que soy,
mi nuevo grito fue
hacia el alba luminosa,
he de regresar a
la memoria perdida
para comprender
si necesitamos espejos
para mirarnos en ellos.