elpoetaartesano
Poeta que considera el portal su segunda casa
Había una vez
un pirata feo,
tenía el corazón de oro
y un garfio de acero.
Navegaba por los mares
en busca de aventuras,
y a pesar de los pesares
tuvo buena ventura.
Conoció a una sirena
que movía la colita,
en una noche serena
sentadita en su calita.
Ella vivía en el mar
en un mundo de coral,
allí aprendió a cantar
entre espuma, nácar y sal.
Cantaba dulces canciones
seduciendo sus oídos,
y llenaba de emociones
todos sus sentidos.
Fascinado el pirata
quiso robar su cariño,
y subido en su barcaza
la conquistó con un guiño:
"En la negrura de tu manto
chispeantes cual centellas,
lo llenan todo de encanto
con su magia las estrellas,
seducidas por tu canto
la más bella de las sirenas".
La sirena no miraba
el garfio bien afilado,
pues solo se fijaba
en su corazón enamorado.
Vivieron mil experiencias,
conocieron miles de sitios,
superaron las inclemencias
y se amaron por los siglos.
Así vivieron felices
surcando el destino,
y comieron muchas perdices
a lo largo del camino.
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