Armonia
Poeta veterana
Había una vez un reloj
que en el mundo no existía
en vez de contar las horas
era pura fantasía.
Y érase que este reloj
a todo el mundo gustaba
sin importar qué dijera
el derredor alegraba.
Pero un día este reloj
se agotó de dar su risa
y solito se encerró
en la orilla de la brisa.
Pobrecito aquel reloj
sus ojitos se han mojado
sus manitas él cerró
y dormido se ha quedado.
Cuentan que el tiempo pasó
y en un rincón lo encontraron
dormidito en el sillón
de los sueños olvidados.
También cuentan que un lucero
de la noche se ha escapado
acompañando al reloj
y esperando despertarlo.
Y pasó lo que esperaban
el reloj se ha despertado
escuchando a los jilgueros
con el lucero a su lado.
Ya no hay lágrimas ni dudas
el dolor se ha terminado
la risa volvió al reloj
y a los cuentos encantados.
Lucero y reloj se abrazan
y la historia ha terminado.
que en el mundo no existía
en vez de contar las horas
era pura fantasía.
Y érase que este reloj
a todo el mundo gustaba
sin importar qué dijera
el derredor alegraba.
Pero un día este reloj
se agotó de dar su risa
y solito se encerró
en la orilla de la brisa.
Pobrecito aquel reloj
sus ojitos se han mojado
sus manitas él cerró
y dormido se ha quedado.
Cuentan que el tiempo pasó
y en un rincón lo encontraron
dormidito en el sillón
de los sueños olvidados.
También cuentan que un lucero
de la noche se ha escapado
acompañando al reloj
y esperando despertarlo.
Y pasó lo que esperaban
el reloj se ha despertado
escuchando a los jilgueros
con el lucero a su lado.
Ya no hay lágrimas ni dudas
el dolor se ha terminado
la risa volvió al reloj
y a los cuentos encantados.
Lucero y reloj se abrazan
y la historia ha terminado.
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