Derghos
A la nada regresa la realidad de las palabras
Una estela se pierde en el serpenteante horizonte,
buscando, oteando tierra firme.
Los acantilados dibujando ríos, ríos de mares celestes
con la brisa llegan algunas canciones que alegran las flores,
nenúfares de tierra.
buscando, oteando tierra firme.
Los acantilados dibujando ríos, ríos de mares celestes
con la brisa llegan algunas canciones que alegran las flores,
nenúfares de tierra.
I
Lagrimas;
La brisa del mar celeste
Secando y, golpeando a la roca.
Una brizna asomando ente gritos, empujada entre grietas con vehemencia por el viento
La tierra, el barro, el otoño, abrazándola a la Tierra
Escarpado el acantilado ya;
ya un verde manto respira, y algunas palomas se acercan con la brisa
retornando a la tierra y sentándose en ramas cubiertas de bosques
Cae la noche, la tierra, febril, inspirando hondo
Y el arcoíris iluminando por la noche.
Un paseo a la luna con la mirada,
¿Cómo puede lucir tan radiantemente blanca?
Luz del sol, pura fragancia de la noche
que aullidos y cantos recoges;
Refinada, refinada orbita portando vida,
das forma a la belleza sin forma.
II
La libertad de elección,
La libertad de acción,
Siendo dual, ambas dos.
Elegir un juego atrevido, atreverse con ruleta de la muerte, y la ruleta después
Vueltas de cara o cruz, que dan vueltas en el aire, dispararse a si mismo…
Errar
Descubrir y elegir sabiendo a que tirar
Poder errar, poder acertar
Un horizonte escondido entre ambas
Indecible, entre dos valles separados, el nombre,
La naturaleza no necesita ser llamada
La vida haciendo de la tierra un hogar.
III
El amanecer, que dulce espectáculo a la calma
La paz de lo que es inherente
La esperanza de ver al sol salir cada mañana
Y de disfrutar, por fin,
De la brisa del océano
De las mejillas simpáticas
Y de los jardines en las ciudades.
Si se olvida lo que se defiende, sólo hay que olvidar lo que se busca, y volver a buscarlo para entender porque lo estabas buscando; al final darse cuenta que eres parte de la naturaleza, la vida que te une a vivir, estar vivo gracias a la vida, el regalo del presente, y del pasado.El amanecer, que dulce espectáculo a la calma
La paz de lo que es inherente
La esperanza de ver al sol salir cada mañana
Y de disfrutar, por fin,
De la brisa del océano
De las mejillas simpáticas
Y de los jardines en las ciudades.