Cansado. Si, Cansado.
El asfalto es cómplice de aquella actitud ingenua que rodea el paraíso de la ciudad,
atropella mi sentido común y resuelve mis dudas,
sin el amor que tanto esperaba.
Las luces de neón que alumbran la esquina de la ilusión,
bajan su intensidad por la crueldad del fantasma gris,
que opaca las hojas de la esperanza.
El sonido estremecedor de los gigantes de hojalata,
reducen el bello trinar de la naturaleza, a nada.
Sólo queda escuchar y caminar.
Sonreír mas no llorar,
sufrir pero no caer.
Extrañar. Solo eso ha quedado dentro de mi corazón. Extrañar.
Una cosa más: Soñar y no expirar.
El asfalto es cómplice de aquella actitud ingenua que rodea el paraíso de la ciudad,
atropella mi sentido común y resuelve mis dudas,
sin el amor que tanto esperaba.
Las luces de neón que alumbran la esquina de la ilusión,
bajan su intensidad por la crueldad del fantasma gris,
que opaca las hojas de la esperanza.
El sonido estremecedor de los gigantes de hojalata,
reducen el bello trinar de la naturaleza, a nada.
Sólo queda escuchar y caminar.
Sonreír mas no llorar,
sufrir pero no caer.
Extrañar. Solo eso ha quedado dentro de mi corazón. Extrañar.
Una cosa más: Soñar y no expirar.