mati0313
Poeta recién llegado
Mis palabras no pintan donde mis colores quedaron.
Todos corremos despacio, inherentes, hacia el amparo.
De vez en cuando me veo tal cual, y grito por ser prosaico.
Otras veces, soy las arrugas de mi cuerpo y río.
Porque la divina providencia me olvida. Entonces anhelo.
Mi cuerpo, debo confesar es flagelo de mi incontinencia.
Soy quien debo ser ahora, mañana seré otro.
De mi idiosincrasia, quisiera el reflejo de mil espejos.
Inerte y vivaz, tal cual las hojas al viento.
Y luego de verme en la cima,
con mi dios y el Febo a mi envés,
al vacío mi cuerpo dejaría.
Y que las rocas destruyeran,
con estrepitoso ruido, mi osamenta
cual zambra llena de tambores,
para poder, entonces, recrear el mismo cuento,
con otros colores.
Todos corremos despacio, inherentes, hacia el amparo.
De vez en cuando me veo tal cual, y grito por ser prosaico.
Otras veces, soy las arrugas de mi cuerpo y río.
Porque la divina providencia me olvida. Entonces anhelo.
Mi cuerpo, debo confesar es flagelo de mi incontinencia.
Soy quien debo ser ahora, mañana seré otro.
De mi idiosincrasia, quisiera el reflejo de mil espejos.
Inerte y vivaz, tal cual las hojas al viento.
Y luego de verme en la cima,
con mi dios y el Febo a mi envés,
al vacío mi cuerpo dejaría.
Y que las rocas destruyeran,
con estrepitoso ruido, mi osamenta
cual zambra llena de tambores,
para poder, entonces, recrear el mismo cuento,
con otros colores.
Última edición: