Piedad Acosta Ruiz
Poeta recién llegado
En hilo fresco todos los recuerdos
emergieron como géiser
de las profundas entrañas
de su memoria.
Un suspiro, tras otro suspiro,
como el humo de un cigarrillo
ascendente, mientras se
consume y desvanece,
o quizás, como las burbujas
del licor mientras
a sorbos se bebe,
y luego en su envase,
la mirada se detiene,
por momentos,
por efímeros instantes.
Así en recuerdos se consumía
con la mirada perdida,
absorto en medio de todos;
taciturno en mágico letargo.
Había perdido
la noción de ser pensado,
del presente y del pasado.
¿Era él quien pensaba .
o simplemente, era él por otro pensado?
¿y quién era ese otro?
¿Todo estaba allí, o era lo imaginado?
Un pequeño insecto zumbando en su oído,
otro queriendo entrar por las ventanas de su rostro,
otro en sus dientes y lengua enredado,
sin haber hablado o respirado.
Cuanta picazón en sus ojos, en toda su piel,
que sin haberse arañado o rozado,
como velos desgastados, cansados,
su desnudez descubrían.
¿Acaso sería metamorfosis de águila, serpiente o rana,
o de la imponente especie humana?
vaya a saberse, porque ya no soportaba
la comezón en su vientre.
Una pequeña mariposa café,
escapó de su cuerpo,
luego otra, tras otra;
para estos momentos,
ya era un fértil nicho
de selva tropical lluviosa.
Quiso sentir rabia, envidia, amor, odio;
para despertarse de esta tempestad,
pero para su sorpresa, ya no los pudo recordar.
Aún no entendía si él era presente
o simplemente lo imaginado,
quizás lo que otro había maquinado,
¿pero quién sería ese otro que así le había imaginado?
Trató de tocarse para saber lo que le había pasado,
pero ya no pudo hacerlo,
resultó inútil cada intento,
de él lo humano,
como las burbujas,
y el humo del cigarro,
se habían escapado.
emergieron como géiser
de las profundas entrañas
de su memoria.
Un suspiro, tras otro suspiro,
como el humo de un cigarrillo
ascendente, mientras se
consume y desvanece,
o quizás, como las burbujas
del licor mientras
a sorbos se bebe,
y luego en su envase,
la mirada se detiene,
por momentos,
por efímeros instantes.
Así en recuerdos se consumía
con la mirada perdida,
absorto en medio de todos;
taciturno en mágico letargo.
Había perdido
la noción de ser pensado,
del presente y del pasado.
¿Era él quien pensaba .
o simplemente, era él por otro pensado?
¿y quién era ese otro?
¿Todo estaba allí, o era lo imaginado?
Un pequeño insecto zumbando en su oído,
otro queriendo entrar por las ventanas de su rostro,
otro en sus dientes y lengua enredado,
sin haber hablado o respirado.
Cuanta picazón en sus ojos, en toda su piel,
que sin haberse arañado o rozado,
como velos desgastados, cansados,
su desnudez descubrían.
¿Acaso sería metamorfosis de águila, serpiente o rana,
o de la imponente especie humana?
vaya a saberse, porque ya no soportaba
la comezón en su vientre.
Una pequeña mariposa café,
escapó de su cuerpo,
luego otra, tras otra;
para estos momentos,
ya era un fértil nicho
de selva tropical lluviosa.
Quiso sentir rabia, envidia, amor, odio;
para despertarse de esta tempestad,
pero para su sorpresa, ya no los pudo recordar.
Aún no entendía si él era presente
o simplemente lo imaginado,
quizás lo que otro había maquinado,
¿pero quién sería ese otro que así le había imaginado?
Trató de tocarse para saber lo que le había pasado,
pero ya no pudo hacerlo,
resultó inútil cada intento,
de él lo humano,
como las burbujas,
y el humo del cigarro,
se habían escapado.