manolovni
Poeta recién llegado
Galán De Cuento
Oscuro
Hay otros amantes,
los de altivas voces y caballos
rampantes.
Como los hombres de antes,
montan en jirafas sus circos
ambulantes
en pos del favor de la hembra
entre timbales.
Fragor de los sonidos más tribales.
Tatuajes y argucias de vicario,
el demonio Paymon
en su dromedario.
En cambio, si vas más allá…
Como Alicia en perennes setos
del Lago Morfo
caerás al desván del caníbal.
Una guarida inmunda con telas
de araña encendidas.
Roerás nueces
de un cajón de huesos con pasión de mantis.
Lamerás clavos
de un rincón de espejos y almendras para tuertas.
Arderás como Juana de Arco.
Hallarás en las teclas del piano
cantos gregorianos en tus manos,
lágrimas de argón.
Perséfone loca gótica profunda del amor.
Adalid del octavo caballero.
El sello de infinito algoritmo
desata
un universo de cuervos negros.
Un ciclón
de escolopendras
devora manzanas
de un
postre perdido
en penumbras.
Lluvia roja marciana en el bosque del eterno otoño de Hades.
En la noche de Ginebra,
sacarán los lirios de tu tumba
al trote de rosados claveles,
y un dragón de mármol blanco retará
al águila en vuelo.
Olerá a ajos y a jengibre
La carne del fénix libre reclama su escondite.
Así era yo,
en el sótano oscuro
de los muertos.
Brusca erupción de la eterna
Antares
desde el centro del Escorpión.
Oscuro
Hay otros amantes,
los de altivas voces y caballos
rampantes.
Como los hombres de antes,
montan en jirafas sus circos
ambulantes
en pos del favor de la hembra
entre timbales.
Fragor de los sonidos más tribales.
Tatuajes y argucias de vicario,
el demonio Paymon
en su dromedario.
En cambio, si vas más allá…
Como Alicia en perennes setos
del Lago Morfo
caerás al desván del caníbal.
Una guarida inmunda con telas
de araña encendidas.
Roerás nueces
de un cajón de huesos con pasión de mantis.
Lamerás clavos
de un rincón de espejos y almendras para tuertas.
Arderás como Juana de Arco.
Hallarás en las teclas del piano
cantos gregorianos en tus manos,
lágrimas de argón.
Perséfone loca gótica profunda del amor.
Adalid del octavo caballero.
El sello de infinito algoritmo
desata
un universo de cuervos negros.
Un ciclón
de escolopendras
devora manzanas
de un
postre perdido
en penumbras.
Lluvia roja marciana en el bosque del eterno otoño de Hades.
En la noche de Ginebra,
sacarán los lirios de tu tumba
al trote de rosados claveles,
y un dragón de mármol blanco retará
al águila en vuelo.
Olerá a ajos y a jengibre
La carne del fénix libre reclama su escondite.
Así era yo,
en el sótano oscuro
de los muertos.
Brusca erupción de la eterna
Antares
desde el centro del Escorpión.
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