Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
Los cisnes no liban,
como trémulas hojas furtivas navegan,
recorren sus trayectos lagunares
ya adueñados de los movimientos leves
o pendulares,
ya cautivados por los demás,
hallan por fin a su par en danza
en modo circular procurando el celo: jolgorio del rito.
Una vez arrasados por el instinto incomparable,
con ojo avizor trepan la premura incierta;
y perciben en su esmerado cortejo el festejo de
aromas,
y cuando con sus largos cuellos cimbran y esbozan
el rito del majestuoso aleteo,
las escaramuzas esmerilan la búsqueda,
que los sustraiga del amor
incierto.
La demorada efigie del lago cuya superficie se
nota
turbia, ha excitado el poder del instinto
reflejado en un níveo, bien cuidado y elegante plumaje
que sumerge en las aguas pasionales
con el fin de derrotar la penosa muerte,
vivenciada, durante el ballet inolvidable...
como trémulas hojas furtivas navegan,
recorren sus trayectos lagunares
ya adueñados de los movimientos leves
o pendulares,
ya cautivados por los demás,
hallan por fin a su par en danza
en modo circular procurando el celo: jolgorio del rito.
Una vez arrasados por el instinto incomparable,
con ojo avizor trepan la premura incierta;
y perciben en su esmerado cortejo el festejo de
aromas,
y cuando con sus largos cuellos cimbran y esbozan
el rito del majestuoso aleteo,
las escaramuzas esmerilan la búsqueda,
que los sustraiga del amor
incierto.
La demorada efigie del lago cuya superficie se
nota
turbia, ha excitado el poder del instinto
reflejado en un níveo, bien cuidado y elegante plumaje
que sumerge en las aguas pasionales
con el fin de derrotar la penosa muerte,
vivenciada, durante el ballet inolvidable...
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