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Fui raíz en la sombra

BRIAN

Poeta recién llegado
Fui raíz en la sombra

Debajo del canto de los pájaros dormidos,

Y no supe que era la tierra

La que rezaba en mi silencio.


Respiré el viento,

Como quien bebe sin saber el origen del río.

Caminé con los pies cubiertos de rocío,

Sin mirar las huellas que el sol borraba tras de mí.


Toqué la vida

como quien rosa la tela de una estrella,

con manos temblorosas

y ojos velados por la bruma del alma.


Ahora, en la calma del musgo y del humo,

Escucho la voz que antes no oí:

No era el tiempo el que pasaba,

Era yo

Disolviéndome

En la nada.


Y entendí,

Sin palabras ni promesa,

Que siempre fui el soplo del sauce

Y la quietud del estanque.


Que no era el cuerpo

Si no la luz que lo cruzaba,

Ni el nombre

Si no el eco que dejaba en las piedras.


En el hueco del aire,

Cuando todo calló,

Supe que no se muere:

Se vuelve semilla.


Y allí, en lo más hondo,

Donde canta el grillo sin testigo,

Yo también canto,

Invisible y eterno.
 
Fui raíz en la sombra

Debajo del canto de los pájaros dormidos,

Y no supe que era la tierra

La que rezaba en mi silencio.


Respiré el viento,

Como quien bebe sin saber el origen del río.

Caminé con los pies cubiertos de rocío,

Sin mirar las huellas que el sol borraba tras de mí.


Toqué la vida

como quien rosa la tela de una estrella,

con manos temblorosas

y ojos velados por la bruma del alma.


Ahora, en la calma del musgo y del humo,

Escucho la voz que antes no oí:

No era el tiempo el que pasaba,

Era yo

Disolviéndome

En la nada.


Y entendí,

Sin palabras ni promesa,

Que siempre fui el soplo del sauce

Y la quietud del estanque.


Que no era el cuerpo

Si no la luz que lo cruzaba,

Ni el nombre

Si no el eco que dejaba en las piedras.


En el hueco del aire,

Cuando todo calló,

Supe que no se muere:

Se vuelve semilla.


Y allí, en lo más hondo,

Donde canta el grillo sin testigo,

Yo también canto,

Invisible y eterno.
La existencia humana es parte de un ciclo continuo de renacimiento.
La muerte es una transformación, no un final absoluto.

Saludos
 
Bellas letras.
Un poema profundo y hermoso. El alma fundiéndose con la naturaleza.
Al ocaso, no desaparecemos, sino que nos transformamos en algo eterno y sencillo, como una semilla o un canto invisible. Puro susurro espiritual.
Saludos
 
Le he editado el título.
No se admiten títulos con meros signos (puntos suspensivos excesivos, asteriscos, espacios, mayúsculas…); en general sólo se admiten títulos de contenido literario, sin signos que no estén gramaticalmente justificados. Con ello tratamos que el ÍNDICE DE FOROS que es la tarjeta de presentación de Mundopoesia, los títulos no destaquen unos respecto de los otros por cuestiones ajenas a lo gramaticalmente correcto.
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Equipo de Moderación.
 
Fui raíz en la sombra

Debajo del canto de los pájaros dormidos,

Y no supe que era la tierra

La que rezaba en mi silencio.


Respiré el viento,

Como quien bebe sin saber el origen del río.

Caminé con los pies cubiertos de rocío,

Sin mirar las huellas que el sol borraba tras de mí.


Toqué la vida

como quien rosa la tela de una estrella,

con manos temblorosas

y ojos velados por la bruma del alma.


Ahora, en la calma del musgo y del humo,

Escucho la voz que antes no oí:

No era el tiempo el que pasaba,

Era yo

Disolviéndome

En la nada.


Y entendí,

Sin palabras ni promesa,

Que siempre fui el soplo del sauce

Y la quietud del estanque.


Que no era el cuerpo

Si no la luz que lo cruzaba,

Ni el nombre

Si no el eco que dejaba en las piedras.


En el hueco del aire,

Cuando todo calló,

Supe que no se muere:

Se vuelve semilla.


Y allí, en lo más hondo,

Donde canta el grillo sin testigo,

Yo también canto,

Invisible y eterno.
Un hermoso poema. Un gusto pasar. Saludos.
 
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