BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Fue en estas ermitas, ¿recuerdas?
cuando, súbitamente, de improviso,
llegaste tan lejos, que cumpliste, arañando
mis ojos ciegos, con tus manos de aire.
Tus manos o brazos de aire, enseguida,
depositados sobre mis brazos, un deseo.
Fue en estos roquedales, entre estas retamas,
donde vi tu fuego incorpóreo, transformándose.
Besando, sí, tu cuerpo dorado en las exequias
de alguien. ©
cuando, súbitamente, de improviso,
llegaste tan lejos, que cumpliste, arañando
mis ojos ciegos, con tus manos de aire.
Tus manos o brazos de aire, enseguida,
depositados sobre mis brazos, un deseo.
Fue en estos roquedales, entre estas retamas,
donde vi tu fuego incorpóreo, transformándose.
Besando, sí, tu cuerpo dorado en las exequias
de alguien. ©
Última edición: