IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Atisbos de astros,
mecánica de amores ciegos,
el tumulto de la fe es irracional,
el espacio, ahora claro,
el silencio, ahora ruido y sombra,
de roído espíritu humano,
el amor no se encuentra,
ni en nuestros más calmos sueños,
ni en nuestros momentos más plausibles,
la pesadilla se hace presente,
al saber que los días no regresan,
que las horas son únicas, irrecuperables,
siempre perdidas,
temporales,
como los minutos,
incontables,
como segundos que parecen infinitos,
culpables,
como en la vida han de ser,
con consciencia de sabio hambriento,
seguimos mirando de frente a la nada,
al cielo que no expresa tristeza,
porque nuestra tristeza es solo nuestra,
como pecho delator,
de nuestros instantes más dolorosos,
fluiremos, apesadumbrados, juntos,
por nuestra senda,
siempre encontrada,
de pesada existencia,
de inconcluso destino,
de sombra blanca,
de fuego áspero,
de cielo áureo.
mecánica de amores ciegos,
el tumulto de la fe es irracional,
el espacio, ahora claro,
el silencio, ahora ruido y sombra,
de roído espíritu humano,
el amor no se encuentra,
ni en nuestros más calmos sueños,
ni en nuestros momentos más plausibles,
la pesadilla se hace presente,
al saber que los días no regresan,
que las horas son únicas, irrecuperables,
siempre perdidas,
temporales,
como los minutos,
incontables,
como segundos que parecen infinitos,
culpables,
como en la vida han de ser,
con consciencia de sabio hambriento,
seguimos mirando de frente a la nada,
al cielo que no expresa tristeza,
porque nuestra tristeza es solo nuestra,
como pecho delator,
de nuestros instantes más dolorosos,
fluiremos, apesadumbrados, juntos,
por nuestra senda,
siempre encontrada,
de pesada existencia,
de inconcluso destino,
de sombra blanca,
de fuego áspero,
de cielo áureo.