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Florilegio de versos sin ton ni son

Pessoa

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FLORILEGIO DE VERSOS SIN TON NI SON
(Producto de expurgue de la inspiración no cuajada)

Arquitectura de llamas
envasada en el papel celofán
de un sueño.
Un horizonte ondulado
prefigura la extinción del mar en calma.

Los pequeños inocentes
que juegan en el estanque del Jardin del Luxemburgo
esperan la majestuosa salida
de los tigres de papel
ajenos a toda culpa
(mea culpa)
de los tucanes fugitivos

Tardes de nubes plisadas
Humaredas esponjosas en trenes de cercanías
La sombra de los ombúes
agasaja a las damas con sombreros emplumados
Tibia la tarde las boas de marabú
se retiran de las núbiles gargantas

(El crimen se ha consumado)

Las vestales que se disfrazan de aves
eximen a las cornucopias de proceder a su exilio.

Toda compañía es buena si no mata
y encuentra cabal acomodo en el ojo
Todo calor receptivo incrementa la entropía
Las elipses geminadas conforman los zepelines en llamas
y las catástrofes cantan mientras llueven soldados de plomo

Filósofos
entonad vuestras salmodias
para dormir al querube
que ha de soñar al poeta que a su vez sueñe al querube.

Bóvedas asediadas por bovinos
dejad que el pintor recubra vuestras desnudas vergüenzas
antes que las lavanderas asistan al diario rito
de humillar a las flores del romero.

Trenzando hierros para albergar la rosa
hace tambor de su pecho el hombre
y extirpa de su boca la alta luz que ha de cegarle.

Que aquí muera Sansón y todos cuantos con él son
gritó el general vitoreado por la plebe
Y los vetustos palacios fueron desmontados al alba
mientras se apagaban las luces de las farolas.

Qué tristes son las fuentes secas
sin caricias al crepúsculo ni rumores de besos sordos
Qué tristes los parques cuando los niños han devorado a sus abuelos.
Que tristes las pupilas cuando se ausenta la lágrima
Que triste la propia tristeza...
 
FLORILEGIO DE VERSOS SIN TON NI SON
(Producto de expurgue de la inspiración no cuajada)

Arquitectura de llamas
envasada en el papel celofán
de un sueño.
Un horizonte ondulado
prefigura la extinción del mar en calma.

Los pequeños inocentes
que juegan en el estanque del Jardin del Luxemburgo
esperan la majestuosa salida
de los tigres de papel
ajenos a toda culpa
(mea culpa)
de los tucanes fugitivos

Tardes de nubes plisadas
Humaredas esponjosas en trenes de cercanías
La sombra de los ombúes
agasaja a las damas con sombreros emplumados
Tibia la tarde las boas de marabú
se retiran de las núbiles gargantas

(El crimen se ha consumado)

Las vestales que se disfrazan de aves
eximen a las cornucopias de proceder a su exilio.

Toda compañía es buena si no mata
y encuentra cabal acomodo en el ojo
Todo calor receptivo incrementa la entropía
Las elipses geminadas conforman los zepelines en llamas
y las catástrofes cantan mientras llueven soldados de plomo

Filósofos
entonad vuestras salmodias
para dormir al querube
que ha de soñar al poeta que a su vez sueñe al querube.

Bóvedas asediadas por bovinos
dejad que el pintor recubra vuestras desnudas vergüenzas
antes que las lavanderas asistan al diario rito
de humillar a las flores del romero.

Trenzando hierros para albergar la rosa
hace tambor de su pecho el hombre
y extirpa de su boca la alta luz que ha de cegarle.

Que aquí muera Sansón y todos cuantos con él son
gritó el general vitoreado por la plebe
Y los vetustos palacios fueron desmontados al alba
mientras se apagaban las luces de las farolas.

Qué tristes son las fuentes secas
sin caricias al crepúsculo ni rumores de besos sordos
Qué tristes los parques cuando los niños han devorado a sus abuelos.
Que tristes las pupilas cuando se ausenta la lágrima
Que triste la propia tristeza...
Me gustan esas profundas verdades y contradicciones emocionales.
Muy bien por los niños, la inocencia y la esperanza.
Los logros que alcanzamos son fugaces, como lo representa con la destrucción de palacios y las luces que se apagan.

Saludos
 
Miguel, tu Florilegio de versos sin ton ni son es, paradójicamente, una arquitectura poética muy bien construida. Un desfile de imágenes que rozan lo onírico y lo surrealista, donde el lector atraviesa paisajes cambiantes: tigres de papel en el Jardín de Luxemburgo, damas con sombreros emplumados, vestales disfrazadas de aves… Todo con un ritmo que, aunque libre, respira con naturalidad y sabe dónde hacer pausa para que la imagen cale.
Es, sin duda, una pieza que no se lee para entenderla de manera lineal, sino para dejarse arrastrar por sus escenas y permitir que cada imagen trabaje en nosotros como un sueño. Un poema de libertad creativa absoluta que, a mi parecer, merece quedarse resonando largo tiempo en la memoria.

Besos de colores en la distancia
 
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