Pelli
Poeta recién llegado
Quédate la tumba, quédate el ciprés;
Quédate el sabor de sus cenizas.
Quédate la tierra y los gusanos,
Las lágrimas secas, las mojadas,
El nuevo hogar de su alma
Y de quienes le escupieron.
Quédate con todo, pero deja su legado:
Déjame su cuerpo, destintado y frío,
La saliva seca de su boca amarga
Y la ráfaga
Del soplido extinto de ese amargo invierno
Que le dio la vida.
Déjame su lucha incierta,
Su silencio hiriente
Y el rumor de cuando no se asoma.
¡Deja a mi musa que salga,
Cráneo de seso pungido!
No sabría entenderme sin su voz rebelde
Sin sus dedos fríos.
Quédatelo todo, necio pero déjame estar vivo.
Quédate el sabor de sus cenizas.
Quédate la tierra y los gusanos,
Las lágrimas secas, las mojadas,
El nuevo hogar de su alma
Y de quienes le escupieron.
Quédate con todo, pero deja su legado:
Déjame su cuerpo, destintado y frío,
La saliva seca de su boca amarga
Y la ráfaga
Del soplido extinto de ese amargo invierno
Que le dio la vida.
Déjame su lucha incierta,
Su silencio hiriente
Y el rumor de cuando no se asoma.
¡Deja a mi musa que salga,
Cráneo de seso pungido!
No sabría entenderme sin su voz rebelde
Sin sus dedos fríos.
Quédatelo todo, necio pero déjame estar vivo.