danie
solo un pensamiento...
Mi tierra siempre fue de clima húmedo, muy húmedo, digamos que el sol muy pocas veces se asoma, lo que prevalece es la soledad goteando desamparos en las articulaciones de los ancianos. Con decir que doña Marta, casi de 80 años, la otra vez se fue de traste al suelo por el tema mencionado, y ni siquiera las ratas que abundan en mi barrio, vinieron a ayudarla. Pero este fenómeno de soledad y desamparo no sólo se huele en el aire y afecta a los abuelos. También los jóvenes lo sufren. Yo no sabría: ¿quiénes sufren más sus síntomas?, ¿si los jóvenes o los ancianos? Es que los jóvenes sienten una asfixia agobiante por tanta húmeda soledad que se exilian en sus cuartos, y a los pocos minutos salen en un inmenso diluvio, derribando puertas y ventanas, arrastrados como si fueran peces al abandono de Dios. Muchos de estos jóvenes mueren en la acera más soleada. Sin dudas, el sol también cumple un rol irónico en todo esto, ya que únicamente sale y les sonríe en el momento que ellos están muriendo. El lado positivo de esto es que, por lo menos, una vez antes de morir sienten como se seca la humedad que llevan en sus entrañas.
Los especialistas no saben cómo contrarrestar estos terribles efectos ambientales que produce la humedad. Pero, como un intento con pocas esperanzas, aconsejan que los ancianos se busquen alguna mascota adiestrada para ayudarlos a la hora de sufrir estas dolencias o para que vayan en busca de la ayuda necesaria. También dicen que esas mascotas, en lo posible, sean caninos, ya que son más fieles y compasivos que los hombres, de no conseguir canes que se busquen un hámster que por un poco de agua y comida, y una rueda para correr un rato son más cariñosos que cualquier persona. Y con respecto a los jóvenes, les sugieren que encuentren lo más rápido posible alguna buena mujer que les eleve la temperatura corporal y que les seque el frío húmedo del corazón. Y en menor medida, que sepa lavar y planchar en seco el traje de sus almas.
En la calle Alberdi, todos los sábados se dictan cursos de prevención contra la húmeda soledad que tanto nos aflige.
Los especialistas no saben cómo contrarrestar estos terribles efectos ambientales que produce la humedad. Pero, como un intento con pocas esperanzas, aconsejan que los ancianos se busquen alguna mascota adiestrada para ayudarlos a la hora de sufrir estas dolencias o para que vayan en busca de la ayuda necesaria. También dicen que esas mascotas, en lo posible, sean caninos, ya que son más fieles y compasivos que los hombres, de no conseguir canes que se busquen un hámster que por un poco de agua y comida, y una rueda para correr un rato son más cariñosos que cualquier persona. Y con respecto a los jóvenes, les sugieren que encuentren lo más rápido posible alguna buena mujer que les eleve la temperatura corporal y que les seque el frío húmedo del corazón. Y en menor medida, que sepa lavar y planchar en seco el traje de sus almas.
En la calle Alberdi, todos los sábados se dictan cursos de prevención contra la húmeda soledad que tanto nos aflige.
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