vronte
Poeta infiel al portal
Febril.
Presión arterial in crescendo justo ahora, chico,
las enfermeras deslizándose por los corredores de está cúpula de matasanos.
El silencio se hace laaaaargo y la brisa junto al ‘pensativo’ ventanal que me acompaña
parece estar diciendo : te llevaré pronto conmigo amigoooooo.
Mis dientes castañean y mi mente parece ir rápido.
Las horas se vuelven suspiros, los minutos son tic tacs de relojes retro futuristas en apariencia
y los segundos ya no existen.
La existencia se condensa y el terror me hace su presa,
no hay afuera, el paisaje soy yo mismo, mis amigos soy yo mismo y las enfermeras no son la excepción… son yo mismo.
¡Yo, yo, yo, yo! hasta en las esquinas más recónditas de mi ser cuyas tesituras,
no sabría decir, si están gastadas o solo cansadas.
Desaparecer se convierte en ambición mientras mis cercanos me retienen,
por mi parte solo puedo pensar en que si algo me contiene de partir a la gran travesía
del que no se exime nadie es mi gato… ¿Quién lo cuidará?
Pastillas en la mesa, fármacos en el suelo y en las estanterías de madera trabajada,
están por todas partes menos dentro de mi cuerpo porque yo no quiero más,
Enfrentaré la existencia desnuda como un hombre temerario
sin esperanzas sedativas ni sentimentalismos halagüeños… sólo, como ‘dios’ manda.
Ilusiones por la borda.
Esperanzas arrasadas.
Enemigos olvidados.
Amores dolorosos
Ya no es importante porque se ha acabado el tiempo,
la lluvia se secó en mi propio cuerpo y mis anhelos me trajeron pesadillas con ropajes de ensueños.
Esta vez yo quedo, erguido y bien parado.
Me agarro las bolas con desenfado y renuncio a todo,
nunca fue mío y por tanto no se erige de abandono.
Presión arterial in crescendo justo ahora, chico,
las enfermeras deslizándose por los corredores de está cúpula de matasanos.
El silencio se hace laaaaargo y la brisa junto al ‘pensativo’ ventanal que me acompaña
parece estar diciendo : te llevaré pronto conmigo amigoooooo.
Mis dientes castañean y mi mente parece ir rápido.
Las horas se vuelven suspiros, los minutos son tic tacs de relojes retro futuristas en apariencia
y los segundos ya no existen.
La existencia se condensa y el terror me hace su presa,
no hay afuera, el paisaje soy yo mismo, mis amigos soy yo mismo y las enfermeras no son la excepción… son yo mismo.
¡Yo, yo, yo, yo! hasta en las esquinas más recónditas de mi ser cuyas tesituras,
no sabría decir, si están gastadas o solo cansadas.
Desaparecer se convierte en ambición mientras mis cercanos me retienen,
por mi parte solo puedo pensar en que si algo me contiene de partir a la gran travesía
del que no se exime nadie es mi gato… ¿Quién lo cuidará?
Pastillas en la mesa, fármacos en el suelo y en las estanterías de madera trabajada,
están por todas partes menos dentro de mi cuerpo porque yo no quiero más,
Enfrentaré la existencia desnuda como un hombre temerario
sin esperanzas sedativas ni sentimentalismos halagüeños… sólo, como ‘dios’ manda.
Ilusiones por la borda.
Esperanzas arrasadas.
Enemigos olvidados.
Amores dolorosos
Ya no es importante porque se ha acabado el tiempo,
la lluvia se secó en mi propio cuerpo y mis anhelos me trajeron pesadillas con ropajes de ensueños.
Esta vez yo quedo, erguido y bien parado.
Me agarro las bolas con desenfado y renuncio a todo,
nunca fue mío y por tanto no se erige de abandono.