Corriendo, entre las calles
de la razón pura,
doy saltos de charco en charco
y cargo a mi espalda sueños
de cantos, de palabras,
de sentimientos y de engaños.
Y veo que aún queriendo,
mi pensar es mi tormento
pués no alcanza a saber
lo que la fé le da de cierto.
La fé sale del hombre como
el viento sale de los suspiros...
suavemente y sin aviso.
Llena entonces la estancia
y converge con el destino
llevando en su soplido la gracia
y en su esperanza su sino.
de la razón pura,
doy saltos de charco en charco
y cargo a mi espalda sueños
de cantos, de palabras,
de sentimientos y de engaños.
Y veo que aún queriendo,
mi pensar es mi tormento
pués no alcanza a saber
lo que la fé le da de cierto.
La fé sale del hombre como
el viento sale de los suspiros...
suavemente y sin aviso.
Llena entonces la estancia
y converge con el destino
llevando en su soplido la gracia
y en su esperanza su sino.