Miguel Font
Poeta que considera el portal su segunda casa
Quería hacer ¡tantas cosas!
y estaba triste Facundo,
visitar muchos lugares
y así conocer el mundo.
Ver las montañas más altas,
sus picos llenos de nieve,
las selvas y los desiertos,
viajar en barcos y trenes.
De repente junto a un árbol
ve un gran libro que le habla,
-tengo lo que tú deseas,
solo pido que me abras.
El niño, muy sorprendido,
toma el libro entre sus manos
y en sus hojas va encontrando
lo que siempre había anhelado.
El coliseo de Roma
y la Gran Muralla China,
el Machu Pichu en Perú
y el Taj Mahal en la India.
Fue así el niño conociendo,
a todas las maravillas
que brillan en nuestra tierra,
sin moverse de su silla.
Desde ese día nació
un sentimiento profundo
de respeto y amistad
por cada libro, en Facundo.
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