Angelo Lerrué
Poeta recién llegado
Dentro de un bosque andaba
un niño corriendo feliz
a cada árbol que miraba
veíalo de copa a raíz,
cogía una fruta de éste,
del árbol aquel, de aquel otro
y ensucíabase la veste
y comía como un potro.
Comió naranjas, jocotes,
mangos, mandarinas, granadas
y pintábase unos bigotes
con el jugo de uvas moradas.
¡Qué dulce esta la manzana
de este árbol manzanero!
-Decía- ¡Qué rica la banana
de este árbol bananero!
Cuando de pronto se aparece
la mala y astuta serpiente:
¡Niño! Ya ves cómo se mece
aquel dulce fruto le miente.
El niño un rato lo observa
le parece un rico coco
y por un momento conserva
cordura luego corre loco
para buscar entre la hiedra,
el musgo, el fango y la tierra,
la más grande y dura piedra
y su tiro al fruto no yerra.
Mas, cuando del árbol cayó
aquella "La supuesta fruta"
La serpiente se arrastró
y quiso cambiar de ruta.
Pero la pobre ya no pudo
llegar a las aguas del río
quedándose sin el escudo
contra el aguijón sombrío.
-¡Ay, ay, ay,! Con llanto gritaba
aquella serpiente traviesa,
porque la pobre se hinchaba
de la cola hasta la cabeza.
¡Ay, ay, qué horrible se siente!
-decía el niño. Las abejas
habiánle picado la frente,
las piernas, las manos, orejas .
Recuerden niños esta frase
porque de ayuda les servirá:
Aquel que travesuras hace
¡Castigo sin duda tendrá!
un niño corriendo feliz
a cada árbol que miraba
veíalo de copa a raíz,
cogía una fruta de éste,
del árbol aquel, de aquel otro
y ensucíabase la veste
y comía como un potro.
Comió naranjas, jocotes,
mangos, mandarinas, granadas
y pintábase unos bigotes
con el jugo de uvas moradas.
¡Qué dulce esta la manzana
de este árbol manzanero!
-Decía- ¡Qué rica la banana
de este árbol bananero!
Cuando de pronto se aparece
la mala y astuta serpiente:
¡Niño! Ya ves cómo se mece
aquel dulce fruto le miente.
El niño un rato lo observa
le parece un rico coco
y por un momento conserva
cordura luego corre loco
para buscar entre la hiedra,
el musgo, el fango y la tierra,
la más grande y dura piedra
y su tiro al fruto no yerra.
Mas, cuando del árbol cayó
aquella "La supuesta fruta"
La serpiente se arrastró
y quiso cambiar de ruta.
Pero la pobre ya no pudo
llegar a las aguas del río
quedándose sin el escudo
contra el aguijón sombrío.
-¡Ay, ay, ay,! Con llanto gritaba
aquella serpiente traviesa,
porque la pobre se hinchaba
de la cola hasta la cabeza.
¡Ay, ay, qué horrible se siente!
-decía el niño. Las abejas
habiánle picado la frente,
las piernas, las manos, orejas .
Recuerden niños esta frase
porque de ayuda les servirá:
Aquel que travesuras hace
¡Castigo sin duda tendrá!
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