roberto reyes guadron
Poeta recién llegado
Cruzaste la puerta estrecha de mis glorias
Alimentaste en secreto y en silencio
Mi sed de esperanza y tiempos nuevos
Descubriste callada mis ansias escondidas
Desbordaste las ilusiones de las tardes
En los ecos del despertar matutino
Confundiste la alegoría con el dolor
Y engañaste con letras al pueblo cada día
Mientras temeroso y pálido te escondías
Fingiendo demencia en el pensamiento.
Nunca supe en verdad, quien eras
O quizás tal vez por la túnica si
O por el vestido de seda y tulipán
Que a nosotros nos da risa
Cuando no hallabas como pasar
Haciendo contorciones en tu falda
Como cualquier saltinbanqui de fiesta.
Preferí pasar de largo, ignorarte
Dejar que el camino te viera pasar
Que no quedaran en el polvo la huella
Del resabio triste, doloroso y lastimero
Que pronunciaba las bartolinas de la noche.
Y te fuiste te vi partir
Impecable, un galán en rayo de luz
Una moza de las que se hacen importantes
Frente al labriego que trabaja de sol a sol.
Te vi tambalear, con esa fiebre interior
Que abraza, calienta, enfría y desespera.
Yo pude hacer algo con mi canto
Tal cual cadete de lustre y enamorado
Como el labriego sudoroso de los campos
En fiesta de recolección de cosecha.
Construí tantas cosas
Mis versos melancólicos y soñadores
Llenos de promesas y amores eternos
Ringleteados con la esperanza
Hasta te di al final mi adolescencia
Y jamás te pude entender
Y hoy que al final de la vida me acerco
En el último esfuerzo yo no te alcanzo
Ni siquiera tus perfumes y afeites
Ahora pertenecen a mister torin
O a cualquier otro que este en el camino
Que tenga sombrero y alas de carton.
Aunque en verdad tampoco yo te conocí
Mi abuelo mi padre y todos te mencionaban
Eufóricos muy orgullosos como la canción
Yo solo te escuche de nombre
Que otros lo escribieron con sangre
Y que sin bautizo te llamaron libertad.
Alimentaste en secreto y en silencio
Mi sed de esperanza y tiempos nuevos
Descubriste callada mis ansias escondidas
Desbordaste las ilusiones de las tardes
En los ecos del despertar matutino
Confundiste la alegoría con el dolor
Y engañaste con letras al pueblo cada día
Mientras temeroso y pálido te escondías
Fingiendo demencia en el pensamiento.
Nunca supe en verdad, quien eras
O quizás tal vez por la túnica si
O por el vestido de seda y tulipán
Que a nosotros nos da risa
Cuando no hallabas como pasar
Haciendo contorciones en tu falda
Como cualquier saltinbanqui de fiesta.
Preferí pasar de largo, ignorarte
Dejar que el camino te viera pasar
Que no quedaran en el polvo la huella
Del resabio triste, doloroso y lastimero
Que pronunciaba las bartolinas de la noche.
Y te fuiste te vi partir
Impecable, un galán en rayo de luz
Una moza de las que se hacen importantes
Frente al labriego que trabaja de sol a sol.
Te vi tambalear, con esa fiebre interior
Que abraza, calienta, enfría y desespera.
Yo pude hacer algo con mi canto
Tal cual cadete de lustre y enamorado
Como el labriego sudoroso de los campos
En fiesta de recolección de cosecha.
Construí tantas cosas
Mis versos melancólicos y soñadores
Llenos de promesas y amores eternos
Ringleteados con la esperanza
Hasta te di al final mi adolescencia
Y jamás te pude entender
Y hoy que al final de la vida me acerco
En el último esfuerzo yo no te alcanzo
Ni siquiera tus perfumes y afeites
Ahora pertenecen a mister torin
O a cualquier otro que este en el camino
Que tenga sombrero y alas de carton.
Aunque en verdad tampoco yo te conocí
Mi abuelo mi padre y todos te mencionaban
Eufóricos muy orgullosos como la canción
Yo solo te escuche de nombre
Que otros lo escribieron con sangre
Y que sin bautizo te llamaron libertad.