Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Exhumación
Con las manos abiertas
y los ojos cerrados,
van las ánimas muertas,
esperando, esperando.
Lo que esperan lo esperan
con la fe en el eterno
sueño grande del cielo;
esa gran avenida
de infinitas calderas,
donde inhuman la cierta
esperanza del cuerpo.
Si la mente no muere,
necesita al cerebro
para ser mente fuerte;
a la muerte que alejo
llegará siendo el norte
de infinitos espejos.
Quitaré de mi suerte
la manía de alturas,
la guadaña de peste
en la gran sepultura.
De saber que mí sino
son los grandes maestres,
donde todo el camino
es andar lo que cueste,
aunque andando nos llegue
el descanso y olvido
Una vida de utópica verde,
con la aurora apuntando celeste,
a la flor estampada que estimo
vencida mentalmente la muerte.
Con las manos abiertas
y los ojos cerrados,
van las ánimas muertas,
esperando, esperando.
Lo que esperan lo esperan
con la fe en el eterno
sueño grande del cielo;
esa gran avenida
de infinitas calderas,
donde inhuman la cierta
esperanza del cuerpo.
Si la mente no muere,
necesita al cerebro
para ser mente fuerte;
a la muerte que alejo
llegará siendo el norte
de infinitos espejos.
Quitaré de mi suerte
la manía de alturas,
la guadaña de peste
en la gran sepultura.
De saber que mí sino
son los grandes maestres,
donde todo el camino
es andar lo que cueste,
aunque andando nos llegue
el descanso y olvido
Una vida de utópica verde,
con la aurora apuntando celeste,
a la flor estampada que estimo
vencida mentalmente la muerte.