Pedro Darquea
Poeta asiduo al portal
A menudo se me aparece tu silencio
que hace eco en este repetido cemento,
y me bailan sus puntos más eróticos
dejándome la angustia de no saber a quién le danzas.
He bebido mucho junto a las horas
pero mis entrañas son amigas de la sobriedad,
en la que me desvanezco en llamas
para reposar sobre puntiagudas rocas en el intento de renacer.
Grito por esos asquerosos fantasmas que te acechan,
y a veces odio no tenerte en las madrugadas.
Tal vez me sanaría curar un monte de Venus
con tacto, sudor y saliva.
Pero entonces viene tu recuerdo encarnado en artefactos
que me hacen tragar memorias de tus delicias
y el placer del corazón se torna muy lejano.
Es por eso que ni por la luna te estoy olvidando.
que hace eco en este repetido cemento,
y me bailan sus puntos más eróticos
dejándome la angustia de no saber a quién le danzas.
He bebido mucho junto a las horas
pero mis entrañas son amigas de la sobriedad,
en la que me desvanezco en llamas
para reposar sobre puntiagudas rocas en el intento de renacer.
Grito por esos asquerosos fantasmas que te acechan,
y a veces odio no tenerte en las madrugadas.
Tal vez me sanaría curar un monte de Venus
con tacto, sudor y saliva.
Pero entonces viene tu recuerdo encarnado en artefactos
que me hacen tragar memorias de tus delicias
y el placer del corazón se torna muy lejano.
Es por eso que ni por la luna te estoy olvidando.