Jorge Yanes
Poeta fiel al portal
Eva, la harpía.
Ya no nos conectan sino vestigios de estas soledades quebradas
la fiebre nos abandona
sucumbimos a las nostalgias encadenadas;
al palíndromo de tus monstruos marinos
a la fábula eterna de tus besos,
a tus manos cansadas de trillar café.
La noche nos ancla a estas barras infinitas
a estos acordeones lánguidos,
a este vino traidor.
Entonces te pienso como lo hice hace años
con las bromelias en tus manos,
como la sota de bastos
como las flores de un alféizar de verano
ajena,
sin fronteras ni nombres
como una llovizna de geranios abstractos
en mi colección de infortunios,
al anacronismo de estas muertes absurdas,
al mar de hortensias azules
y tiritantes de tus ojos
de estos cielos quebrados y corruptos por los vientos del tiempo
a estos secretos infames de la mitología extinta de tu piel.
Reposas como una odalisca,
hiriente,
tóxica y desnuda
y yo planeo sobre ti
como el primer aviador sobre estas selvas prehistóricas
de animales insólitos
expuesto a la muerte de tu vientre perfecto,
de harpía.
(...)