susoermida
Poeta recién llegado
Hoy regresé a casa con la capa de las estrellas
haciendo sombras sobre las campanas del sentir.
Me sumergí en las sensaciones obscuras que no consideraba
y estaban como velos tremendos sobre las decisiones
de todo lo que viví dentro de esa negrura de la vida.
Miré al cielo y fríos de incertidumbres dejaron mi alma
como olas sin sentido y a mi alma desierta con la ansiedad
de no saber que hago ni quién soy.
Hizo espasmo la longitud y la pequeñez del tamaño inmenso
que sobre mi se cernía como gotas vitales de una vital pregunta.
Y allí sobre mis hombros de hebras tristes me pregunté
quien podía ser para ser tan pequeño y creerme tan grande
que hasta la soberbia la tenía como una concesión necesaria
para seguir. dándole cuerda a este corazón desamparado
que se sujeta sobre derrumbes para justificar lo que no es.
Mañana llegará el día y la luz será soberbia e impronta.
Océanos nuevos de sensaciones tendré y también tendré
perturbadas preguntas nuevas que serán negras como
ésta luz en la cual regreso siendo negra y sin sentido.
Ya voy construyendo la pregunta y también amaso
la respuesta. Seguiré dándoles vueltas a esta vigía
llena de dudas y de pálidas y pesadas preguntas
que no me llevan a ningún lado.
Mientras tanto volveré al tálamo solitario para hacer
el amor con mis sueños y así ver los transparentes días
llenos de los mismos interrogantes, como condenado
a una explicación que no acierto a entender.
haciendo sombras sobre las campanas del sentir.
Me sumergí en las sensaciones obscuras que no consideraba
y estaban como velos tremendos sobre las decisiones
de todo lo que viví dentro de esa negrura de la vida.
Miré al cielo y fríos de incertidumbres dejaron mi alma
como olas sin sentido y a mi alma desierta con la ansiedad
de no saber que hago ni quién soy.
Hizo espasmo la longitud y la pequeñez del tamaño inmenso
que sobre mi se cernía como gotas vitales de una vital pregunta.
Y allí sobre mis hombros de hebras tristes me pregunté
quien podía ser para ser tan pequeño y creerme tan grande
que hasta la soberbia la tenía como una concesión necesaria
para seguir. dándole cuerda a este corazón desamparado
que se sujeta sobre derrumbes para justificar lo que no es.
Mañana llegará el día y la luz será soberbia e impronta.
Océanos nuevos de sensaciones tendré y también tendré
perturbadas preguntas nuevas que serán negras como
ésta luz en la cual regreso siendo negra y sin sentido.
Ya voy construyendo la pregunta y también amaso
la respuesta. Seguiré dándoles vueltas a esta vigía
llena de dudas y de pálidas y pesadas preguntas
que no me llevan a ningún lado.
Mientras tanto volveré al tálamo solitario para hacer
el amor con mis sueños y así ver los transparentes días
llenos de los mismos interrogantes, como condenado
a una explicación que no acierto a entender.