IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Al paraíso me inclino,
entre féminas bendecidas,
como de su sabiduría,
ahora soy fruta prohibida,
claman los horizontes,
donde el sol se pierde,
noche pura,
de una luna misteriosa,
semblante risueño,
muestra tristeza sin dueño,
me adueño de sus lágrimas,
como bestia, como cadáver,
veo el fin de mis días,
impotencia tardía,
cuestionaremos toda existencia,
porque la muerte es eterna palabra.
entre féminas bendecidas,
como de su sabiduría,
ahora soy fruta prohibida,
claman los horizontes,
donde el sol se pierde,
noche pura,
de una luna misteriosa,
semblante risueño,
muestra tristeza sin dueño,
me adueño de sus lágrimas,
como bestia, como cadáver,
veo el fin de mis días,
impotencia tardía,
cuestionaremos toda existencia,
porque la muerte es eterna palabra.