andresdelaespriella
Poeta recién llegado
Estoy de vuelta en mi ciudad;
me recibe el caos
con todas las flores del jardín
suspendidas en el aire.
La dicha entonces
se empieza a dejar ver:
atisbos parpadeantes de luz
se asoman para avisar
que ya he alcanzao’ mi destino.
Y entonces
se resquebraja
el cáctus
imaginario
del camino.
Todos los tiempos
se auto-envuelven
entre sí.
Y mi centro
vibra incorporeo,
evanescente,
etéreo.
Cual onda en do
me desplazo suavemente
por entre las olas
de esta plétora apostólica.
me recibe el caos
con todas las flores del jardín
suspendidas en el aire.
La dicha entonces
se empieza a dejar ver:
atisbos parpadeantes de luz
se asoman para avisar
que ya he alcanzao’ mi destino.
Y entonces
se resquebraja
el cáctus
imaginario
del camino.
Todos los tiempos
se auto-envuelven
entre sí.
Y mi centro
vibra incorporeo,
evanescente,
etéreo.
Cual onda en do
me desplazo suavemente
por entre las olas
de esta plétora apostólica.