ESTOY EXTENDIDO EN TU ARENA.
Me dilato sintiendo tu arena
mis manos se llenan plenas
entre las formas indómitas
ya atravieso el aire de tus infinitos.
Crezco ante tu y la naturaleza,
llego a esa cúpula protectora.
Me acerco a los trazos del sol
que me reviven tus energías:
mis manos se llenan plenas
entre las formas indómitas
ya atravieso el aire de tus infinitos.
Crezco ante tu y la naturaleza,
llego a esa cúpula protectora.
Me acerco a los trazos del sol
que me reviven tus energías:
Entre brisas
entre vientos,
entre mezclas de aves.
Soy para ti tu pertenencia.
entre vientos,
entre mezclas de aves.
Soy para ti tu pertenencia.
Mi mortal cuerpo se funde;
mis extremidades enraízan,
en los nidos de mirlos acariciados,
por tu paz extrema de tules.
mis extremidades enraízan,
en los nidos de mirlos acariciados,
por tu paz extrema de tules.
Miro…,
me ven.
Hermosa compañía de equilibrios.
Existencia sumergida en tus actos.
me ven.
Hermosa compañía de equilibrios.
Existencia sumergida en tus actos.
Dejo mi cuerpo desnudo.
Abro mi manantial a las luces.
Descalzo oprimo a la vereda
que se abre como un sendero suave.
Retuerzo el cuerpo al cosmos,
y alegro mi universo intacto.
Lentamente abro los ojos
Prendiéndome de esa luz fresca.
Abro mi manantial a las luces.
Descalzo oprimo a la vereda
que se abre como un sendero suave.
Retuerzo el cuerpo al cosmos,
y alegro mi universo intacto.
Lentamente abro los ojos
Prendiéndome de esa luz fresca.
Es atardecer.
Mi alma emborrachada de sabiduría
se detiene en el crisol de las verdades.
Siento tu atmósfera emanada del aliento.
Siento las olas de los mares cristalinos.
Y mi oído se hace reposo de sinfonías.
Ritmos difuminados para posarse en mi nada.
Decidido desfilo por los vapores de tierras;
por los recuerdos milenarios de las voces,
por las hojas de silencio inmanente.
Una serenidad amansada me extenúa
Me olvido de los tránsitos de atardecer;
en mis residencias sello un pacto de rincones,
de magias, de brumas mil veces deseadas.
Veo el polvo y tu luz de arena reposada.
* * * * * * *
luzyabsenta
se detiene en el crisol de las verdades.
Siento tu atmósfera emanada del aliento.
Siento las olas de los mares cristalinos.
Y mi oído se hace reposo de sinfonías.
Ritmos difuminados para posarse en mi nada.
Decidido desfilo por los vapores de tierras;
por los recuerdos milenarios de las voces,
por las hojas de silencio inmanente.
Una serenidad amansada me extenúa
Me olvido de los tránsitos de atardecer;
en mis residencias sello un pacto de rincones,
de magias, de brumas mil veces deseadas.
Veo el polvo y tu luz de arena reposada.
* * * * * * *
luzyabsenta
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