Calimero
Poeta recién llegado
Vendrás esta noche,
silente.
Pondrás en mis manos
el futuro,
y diré que es triste,
madre,
guardar la ropa,
esperar
que tu hijo se haga cargo
del insomnio.
Triste es tocar
la camisa a rayas
y decir Futuro,
cuando quieres decir
Hijo mío, entierrame
en este armario
con la ropa de tu padre.
Es triste.
Sí es triste,
tal vez, demasiado
para los ojos del niño
que se hace pis.
Demasiada noche
pidiendo al futuro
palabras de consuelo.
No vendrá nadie.
Tan pronto escribes,
dejo de ser yo
quien escribe.
Tan tarde escribo,
que no llego nunca
y no tienes consuelo,
madre.
Déjame esta noche
hacer trapos con mi tristeza.
No te dejo morir,
todavía es pronto,
cuando llegue papá.
No me digas, madre,
que habla la tristeza
por ti
y no existe el futuro.
Antes,
quiero ver las palomas de alabastro
que vigilan la juventud de tus sueños,
dormidas junto al tocador, en la mesita
de noche.
Yo,
el hijo
de tu difunto esposo,
quiero verte sonreir,
cuando doblas ropa,
esta noche tan triste.
silente.
Pondrás en mis manos
el futuro,
y diré que es triste,
madre,
guardar la ropa,
esperar
que tu hijo se haga cargo
del insomnio.
Triste es tocar
la camisa a rayas
y decir Futuro,
cuando quieres decir
Hijo mío, entierrame
en este armario
con la ropa de tu padre.
Es triste.
Sí es triste,
tal vez, demasiado
para los ojos del niño
que se hace pis.
Demasiada noche
pidiendo al futuro
palabras de consuelo.
No vendrá nadie.
Tan pronto escribes,
dejo de ser yo
quien escribe.
Tan tarde escribo,
que no llego nunca
y no tienes consuelo,
madre.
Déjame esta noche
hacer trapos con mi tristeza.
No te dejo morir,
todavía es pronto,
cuando llegue papá.
No me digas, madre,
que habla la tristeza
por ti
y no existe el futuro.
Antes,
quiero ver las palomas de alabastro
que vigilan la juventud de tus sueños,
dormidas junto al tocador, en la mesita
de noche.
Yo,
el hijo
de tu difunto esposo,
quiero verte sonreir,
cuando doblas ropa,
esta noche tan triste.
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