Mis ojos están cansados,
la noche arrastra tristeza a mi corazón.
En mi rostro, las lágrimas corren
sobre este lienzo llamado piel.
Mis manos aprietan fuerte mi pecho,
mi garganta cerrada con candados
no me permite pronunciar palabra.
Este dolor es inmenso,
tan vasto como el mar,
tan infinito como el cielo.
Apenas cabe dentro de mí,
apretado como una camiseta vieja
que ya no usas
y lanzas al olvido.
Este hueco llamado corazón,
este saco de huesos y piel llamado cuerpo,
ya no aguanta más.
Mi alma tose sin descanso,
como si estuviera chueca y vieja.
Ya no sé qué está bien…
pero está bien
no estar bien.
Dioris R.
la noche arrastra tristeza a mi corazón.
En mi rostro, las lágrimas corren
sobre este lienzo llamado piel.
Mis manos aprietan fuerte mi pecho,
mi garganta cerrada con candados
no me permite pronunciar palabra.
Este dolor es inmenso,
tan vasto como el mar,
tan infinito como el cielo.
Apenas cabe dentro de mí,
apretado como una camiseta vieja
que ya no usas
y lanzas al olvido.
Este hueco llamado corazón,
este saco de huesos y piel llamado cuerpo,
ya no aguanta más.
Mi alma tose sin descanso,
como si estuviera chueca y vieja.
Ya no sé qué está bien…
pero está bien
no estar bien.
Dioris R.
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