† El Titiritero †
Poeta recién llegado
¡Espiral!
(Fragmentos)
I
Pasajes íntimos;
como esferas de plata
en el fondo del estanque,
cuajado de lirios en prosa.
Lleno de recuerdos de paloma
y de cisnes pintados de aurora.
II
Mujer con senderos de carne.
Reliquia sagrada de otoño.
Camino constante de luna.
¡Venzan tu nombre y
mi nombre a la pátina
del tiempo y de los años.
III
Sirena volátil de ocaso
que pedió la fe entre las hojas
-los mares, el cielo y la tierra-
en donde resuena el eco
del hombre y su mano;
cruel adagio de sol y nubes.
V
Relámpago fugitivo;
omnipotente preñador de estelas,
sujeto en manos de los aires
y de las musas, prende fuego
a la razón de ser animal;
un retrato oblicuo del tiempo.
VI
¿En donde encuentro un corazón
en la vertiginosa espera
de esta larga fila?
Buenas tardes, doña decepción.
Pase usted y haga fila
en la trastienda de esta vida.
VII
Me vi una noche sin luna,
escribiendo una posdata
en medio del desierto, plagiando,
de vez en vez, una estrella
que no era ni de Zeus.
Parecía un vaso de silencio.
XI
Una vez las nubes se quebraron
y el sol durmió con la luna,
el mar bañó toda la tierra
y los árboles jugaron con las estrellas.
Fue una vez que el cielo se durmió
y el hombre bajó a la tierra.
XII
Quetzal;
que moriste en manos de leyendas,
vive, renace en este tiempo
-mi tiempo-
y tráenos las historias de tu pueblo,
muéstranos los pasos de tu gente,
cuéntanos las canas de los viejos.
XV
Barítono del lenguaje,
hazte mudo a mis palabras;
camino cruzado de rosas
que hacen verso las espinas
y en romántico esfuerzos
le dan poesía a los esclavos.
XVII
Señora Margarita:
dígale al clavel, que dejé
una nota en su mesa
y por favor, omita su viaje
con la orquídea. Viajaremos
juntos la siguiente primavera.
XX
Señor cura, no me diga,
que es pecado amar a una mujer
que por las noches he tomado,
si yo escucho y miro y toco a la poesía.
Ella se desnuda y baila tangos frente a mí.
¡Cómo no me voy a enamorar de la poesía!
XXI
Anda amada mía, acaricia mis dedos
vuélvete una puta
y hazle el amor a mis anhelos.
No le pidas perdón a aquel poeta que dejaste,
si hoy estás conmigo
mañana, mañana quién sabe.
(Fragmentos)
I
Pasajes íntimos;
como esferas de plata
en el fondo del estanque,
cuajado de lirios en prosa.
Lleno de recuerdos de paloma
y de cisnes pintados de aurora.
II
Mujer con senderos de carne.
Reliquia sagrada de otoño.
Camino constante de luna.
¡Venzan tu nombre y
mi nombre a la pátina
del tiempo y de los años.
III
Sirena volátil de ocaso
que pedió la fe entre las hojas
-los mares, el cielo y la tierra-
en donde resuena el eco
del hombre y su mano;
cruel adagio de sol y nubes.
V
Relámpago fugitivo;
omnipotente preñador de estelas,
sujeto en manos de los aires
y de las musas, prende fuego
a la razón de ser animal;
un retrato oblicuo del tiempo.
VI
¿En donde encuentro un corazón
en la vertiginosa espera
de esta larga fila?
Buenas tardes, doña decepción.
Pase usted y haga fila
en la trastienda de esta vida.
VII
Me vi una noche sin luna,
escribiendo una posdata
en medio del desierto, plagiando,
de vez en vez, una estrella
que no era ni de Zeus.
Parecía un vaso de silencio.
XI
Una vez las nubes se quebraron
y el sol durmió con la luna,
el mar bañó toda la tierra
y los árboles jugaron con las estrellas.
Fue una vez que el cielo se durmió
y el hombre bajó a la tierra.
XII
Quetzal;
que moriste en manos de leyendas,
vive, renace en este tiempo
-mi tiempo-
y tráenos las historias de tu pueblo,
muéstranos los pasos de tu gente,
cuéntanos las canas de los viejos.
XV
Barítono del lenguaje,
hazte mudo a mis palabras;
camino cruzado de rosas
que hacen verso las espinas
y en romántico esfuerzos
le dan poesía a los esclavos.
XVII
Señora Margarita:
dígale al clavel, que dejé
una nota en su mesa
y por favor, omita su viaje
con la orquídea. Viajaremos
juntos la siguiente primavera.
XX
Señor cura, no me diga,
que es pecado amar a una mujer
que por las noches he tomado,
si yo escucho y miro y toco a la poesía.
Ella se desnuda y baila tangos frente a mí.
¡Cómo no me voy a enamorar de la poesía!
XXI
Anda amada mía, acaricia mis dedos
vuélvete una puta
y hazle el amor a mis anhelos.
No le pidas perdón a aquel poeta que dejaste,
si hoy estás conmigo
mañana, mañana quién sabe.