Bello y majestuoso rocío ha caído
en mi frente mientras mi mente
vuela y se siente curiosamente
libre y sonriente.
Ese tiempo transcurrido me hizo
pensar en lo fácil que puede ser
esta vida que conocemos si tan
solo cerramos los ojos y permitimos
a los llamados minutos pasar
con alegría.
Cubierto de un agua mágica que
ha tocado los chakras de mi ser,
ciertamente los ha activado,
estaban dormidos.
Delicioso escozor que para nada
se atribuye a energías negativas,
simplemente es una transición,
aunque duele un poco si, pero
al final del camino hay una calidez
especial y que no se puede describir
con palabras físicas.
Hermoso tiempo en el que éstas
experiencias bañaron mi piel
y la regocijaron con tanta
benevolencia que traspasó
lo físico para adentrarse en
una dimensión totalmente
desconocida y que, sin embargo,
puedo decir que cuando uno nace,
uno la posee, pero después,
lastimosamente se olvida porque
nos dedicamos a sufrir.
Nunca es tarde para cerrar nuestros
ojos y ver mas allá de lo evidente;
poder sentir con el corazón abierto
nuestra verdadera esencia.
Escrito por Edgardo M. Rodríguez M. (Klaw)
en mi frente mientras mi mente
vuela y se siente curiosamente
libre y sonriente.
Ese tiempo transcurrido me hizo
pensar en lo fácil que puede ser
esta vida que conocemos si tan
solo cerramos los ojos y permitimos
a los llamados minutos pasar
con alegría.
Cubierto de un agua mágica que
ha tocado los chakras de mi ser,
ciertamente los ha activado,
estaban dormidos.
Delicioso escozor que para nada
se atribuye a energías negativas,
simplemente es una transición,
aunque duele un poco si, pero
al final del camino hay una calidez
especial y que no se puede describir
con palabras físicas.
Hermoso tiempo en el que éstas
experiencias bañaron mi piel
y la regocijaron con tanta
benevolencia que traspasó
lo físico para adentrarse en
una dimensión totalmente
desconocida y que, sin embargo,
puedo decir que cuando uno nace,
uno la posee, pero después,
lastimosamente se olvida porque
nos dedicamos a sufrir.
Nunca es tarde para cerrar nuestros
ojos y ver mas allá de lo evidente;
poder sentir con el corazón abierto
nuestra verdadera esencia.
Escrito por Edgardo M. Rodríguez M. (Klaw)