los días pasan, amor,
pero no traen nada nuevo
la misma ausencia sigue allí mirándome igual
con su mismo tamaño
sus mismas formas
sus mismas asperezas
las mismas ampollas en mis horas.
pero está también tu manera de estar presente
impetuosamente
a golpes de risas y sueños desbocados
repleta tu imagen de un desmesurado aroma a futuro.
hoy busqué tu desierto.
creo que llegué a él.
debió ser él
no pudo ser otro.
las piedras preguntaban por vos,
las aguas lloraban un vapor de añoranzas
y las partículas de agua se peleaban entre ellas
por demostrarse quién se había deslizado más por tu piel
dos lobos aullaban tu nombre
pero no les sonaba penoso
y descubrían allí mismoel milagro de tu nombre
que nunca suena penoso
que siempre sabe a salvación
a esperanzas inmensascomo frutillas dibujadas por un niño.
el polvo bailaba
rumbas flamencas, qué otra cosa, al ritmo de un viento melancólico
que no hacía más que buscarte
en los rincones en que solía robarte besos.
cuando me animé a mirarlo
allí estaba él
tu sol
aceptándose tuyo
flotando en esa soledad
sin vos
sin vos para apoyarse
y no caer.
cuando se animó a mirarmeme pidió que te devolviera
que no era por nada
sólo amor
amor de sol perdido por una piel y una sonrisa
que solían llegarle en bicicleta.
ya vendrá,le dije,
ya vendrá
no lloremos hoy
no me escuchó
o no quiso
o no pudo
pero allí mismo
se me escaparon sus ojos
y empezamos a llover
S. Schneider
http://www.geocities.com/sergioschneider05/poemas7.htm