IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Sobre la pena enmohecida,
solloza la penumbra cosificada,
alma de tenue vigor,
atraviesa la miseria de la noche,
para otorgarle, lacerada,
un nuevo día encendido,
aún, entre los límites del infierno,
la pecaminosa sensación de fatalidad,
se alza ante imperios ahora minúsculos,
cuando el sol sea sombra,
cuando el infierno no sea fuego,
cuando el martirio, aferrado,
no arda nunca más en nuestras venas,
podremos pensar en paz,
para concluir, entre interno silencio,
que siempre
nos negamos a escuchar.
solloza la penumbra cosificada,
alma de tenue vigor,
atraviesa la miseria de la noche,
para otorgarle, lacerada,
un nuevo día encendido,
aún, entre los límites del infierno,
la pecaminosa sensación de fatalidad,
se alza ante imperios ahora minúsculos,
cuando el sol sea sombra,
cuando el infierno no sea fuego,
cuando el martirio, aferrado,
no arda nunca más en nuestras venas,
podremos pensar en paz,
para concluir, entre interno silencio,
que siempre
nos negamos a escuchar.