Darkshade
Poeta adicto al portal
los rostros del ayer nunca fueron miles
eran borrachas escolopendras de Mar Muerto
la sólida distancia entre el hombre y una cáscara de mandarina
era el vuelo regresando al Cucú
—nadie atisbó nunca ese giro—
el Poder se vistió de Dios
porque al humano no le gusta ser ateo
y esos bichos
en lugar de abismarse tienen miedo
se agarran de cualquier borde
blando que sea
para no ver hacia abajo
para evitar la arcada
para detenerse ante lo sublime de un sonido
de una canción ya hecha y perfectamente entonada
y sentirse ¡oh!, tan plenos
también les encanta ver la luna llena
suspirar ante el vomitivo encanto
regalarle palabras
poemas
¡yo me menguo!
porque llevan el ser burgués en la sangre
aunque tengan la jeta atiborrada de libertad, respeto y otras tantas palabrotas
que son base
pero de tanta manicura han quedado mefíticamente acetonizadas
llenas de peligro y negro esmalte
¡cuánta patraña en la tierra!
¡cuánto invento!
lo peor y lo más triste
es que toda esta bazofia nos fascina
tanto así
que la seguimos eligiendo
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