Pablo Medrano
Poeta recién llegado
Escalones inalcanzables;
mis ojos llenos de lágrimas
contenidas en el féretro de mi silencio;
imcomprensible mi lamento callado;
innombrable mi desilusión amordazada;
incontables mis llagas tremebundas.
Hoy me ahogo en el eco de tu recuerdo,
ayer me lanzaba a un abismo camuflado,
alzaba mi corazón pleno al horizonte,
hoy embalsamado por el frío de tu mirada;
arrodillado espero caer la guillotina,
sin miedo, sin dolor, sin nada de nada,
tan sólo un dulce vacío resignado,
único alimento de mi alma encadenada.
Escalones inalcanzables
para mis resortes inválidos,
acabados por el tiempo sin incógnita;
sabor de metal oxidado en mi garganta,
incapaz ya de comprender otra sustancia:
una gota de rocío que entra en ella
tan pronto como llega ¡se torna tan agria!
Sólo necesito la vacua transparencia,
tan sólo pretendo el brillo de la luna,
el silbido del viento recorriendo mis grietas,
el redoble mudo de la tinta de mi pluma,
un requiem esmerado por mis sueños mutilados
que me saque una lágrima
para llorarme desde dentro,
mientras me acrurruco aliviado
en el fondo del pantano,
mientras ahogo mi llanto
en un rostro abandonado.
Escalones inalcanzables
para mi corazón acordonado.
mis ojos llenos de lágrimas
contenidas en el féretro de mi silencio;
imcomprensible mi lamento callado;
innombrable mi desilusión amordazada;
incontables mis llagas tremebundas.
Hoy me ahogo en el eco de tu recuerdo,
ayer me lanzaba a un abismo camuflado,
alzaba mi corazón pleno al horizonte,
hoy embalsamado por el frío de tu mirada;
arrodillado espero caer la guillotina,
sin miedo, sin dolor, sin nada de nada,
tan sólo un dulce vacío resignado,
único alimento de mi alma encadenada.
Escalones inalcanzables
para mis resortes inválidos,
acabados por el tiempo sin incógnita;
sabor de metal oxidado en mi garganta,
incapaz ya de comprender otra sustancia:
una gota de rocío que entra en ella
tan pronto como llega ¡se torna tan agria!
Sólo necesito la vacua transparencia,
tan sólo pretendo el brillo de la luna,
el silbido del viento recorriendo mis grietas,
el redoble mudo de la tinta de mi pluma,
un requiem esmerado por mis sueños mutilados
que me saque una lágrima
para llorarme desde dentro,
mientras me acrurruco aliviado
en el fondo del pantano,
mientras ahogo mi llanto
en un rostro abandonado.
Escalones inalcanzables
para mi corazón acordonado.