Asklepios
Incinerando envidias
Es labor de las sombras tratar con la luz;
es obligada si interdependencia.
Así se sienten en natural conformidad.
Temen, además, ser abandonadas.
Ninguna promesa infinita jamás se ha cumplido,
pues nunca se ha terminado ninguna de concretar.
Por aquí, las sombras pueden incluso… hasta volar.
Allí… de allí nada consiguen ni imaginar.
Temen el vértigo por tanta distancia,
temen el peligro de cruzarse con los aires desteñidos,
con las falsas perspectivas, o toparse con la
salvaje ansiedad.
Además, también recelan por ese deseo
tan inesperado del infinito por ser acompañado.
No, no, -dicen-. Mejor cada uno en su sitio.
es obligada si interdependencia.
Así se sienten en natural conformidad.
Temen, además, ser abandonadas.
Ninguna promesa infinita jamás se ha cumplido,
pues nunca se ha terminado ninguna de concretar.
Por aquí, las sombras pueden incluso… hasta volar.
Allí… de allí nada consiguen ni imaginar.
Temen el vértigo por tanta distancia,
temen el peligro de cruzarse con los aires desteñidos,
con las falsas perspectivas, o toparse con la
salvaje ansiedad.
Además, también recelan por ese deseo
tan inesperado del infinito por ser acompañado.
No, no, -dicen-. Mejor cada uno en su sitio.