Qué maravilloso tema, aunque discrepo en cuanto a lo virtual del mundo. Si pensamos más a fondo descubrimos que lo que define lo que somos y nuestra experiencia, no es la naturaleza de la cual esté constituido el mundo y una mente consciente, sino que de una relación relativa entre ambos componentes (si somos cerebros en cubetas o no, da lo mismo). Por ejemplo, cuando la operación aritmética de la suma se cumple, no importa si la máquina donde es posible es una calculadora digital o una calculadora Curta, la operación se ejecuta con éxito independientemente de si la naturaleza que la posibilita es electrónica o mecánica. Bajo esta idea no es relevante la naturaleza del mundo, nosotros somos parte de este y nos ejecutamos en este, y en tanto nos ejecutamos, somos reales y el mundo es real. Perdón que me haya extendido demasiado sobre este aspecto.
En cuanto al poema, se aprecia una circularidad intencional en el juego de dependencias que puedo interpretar también como un guiño a la pregunta de quién creó al creador, con el consiguiente "error de sistema" por lo que finalmente desemboca en una paradoja, pero extrapolándolo al día a día, a esta realidad que no entendemos virtual, existimos, y jugamos, y observamos, y controlamos... tal vez no podemos controlar la macro-red, pero sí podemos crear sub-redes para controlarlas a nuestro antojo y por tanto, nuestra macro-red puede ser una sub-red sin ningún problema, y el jugador tenga entonces la misma potestad que el controlador aunque en dominios distintos.
Saludos y felicidades por este poema que disfruté bastante.