Ermitaña complejidad
“No es necesaria cerradura,
En la cuna yace la llave.”
A un rostro sin tez, mentiras me guían.
Nunca el color fue el enigma,
Bien que oculto, se deja ver.
Gorrón de mi noche,
Artista de la argucia:
No caer en tu astuta senda.
Aunque si, asiduo tropiezo
En tus cuadros de sincero desdén.
Vuelta a la egotista cordialidad,
Cuya apatía es transparente
Como el genuino deleite de su ingenio.
Zarpa esquivo mi platónico barco,
Separado por la fuerza me fue.
Aun pidiendo semejante cama,
Entre sombras soñé sin dormir.
Sin sabanas flote en la gélida mar.
Y, cuando llegue a puerto
Parte de mi sollozaba aún.
Poco importan ya las tormentas
Menos incluso la balsa
Se ha forjado algo eterno.
Cielo desprende el sol,
Infierno oculta la noche.
Cándida, aprecio la oscuridad.
Remotamente cotidiano, queda el fulgor.
“No es necesaria cerradura,
En la cuna yace la llave.”
A un rostro sin tez, mentiras me guían.
Nunca el color fue el enigma,
Bien que oculto, se deja ver.
Gorrón de mi noche,
Artista de la argucia:
No caer en tu astuta senda.
Aunque si, asiduo tropiezo
En tus cuadros de sincero desdén.
Vuelta a la egotista cordialidad,
Cuya apatía es transparente
Como el genuino deleite de su ingenio.
Zarpa esquivo mi platónico barco,
Separado por la fuerza me fue.
Aun pidiendo semejante cama,
Entre sombras soñé sin dormir.
Sin sabanas flote en la gélida mar.
Y, cuando llegue a puerto
Parte de mi sollozaba aún.
Poco importan ya las tormentas
Menos incluso la balsa
Se ha forjado algo eterno.
Cielo desprende el sol,
Infierno oculta la noche.
Cándida, aprecio la oscuridad.
Remotamente cotidiano, queda el fulgor.