Khar Asbeel
Poeta fiel al portal
He aquí que ya no caben en mí más muertes,
estoy tan lleno de soledades que ya no existo.
Una tumba abierta en un páramo helado,
una lápida sin mentiras ajenas,
la marchita matriz de una vieja prostituta,
es mi existencia, roca desgarrada por tiempos fríos.
En una angustia que no cabe en mil gritos
de desgrana mi alma a cuentagotas,
y en horizontes de dolores verticales,
bajo soles crucificados en pálidos temblores,
caen mis huesos en el olvido encostrado,
entre cráneos de sueños monolíticos
y el suspiro de un nombre nunca pronunciado.