Jose Anibal Ortiz Lozada
Poeta adicto al portal
En un rincón del alma guardé tu nombre, como un secreto que el tiempo no borra.
Allí duermen las sombras de un amor
que un día fue llama, hoy solo es sombra.
Regreso a ese lugar lleno de huellas,
donde el eco de tus risas se confunde
con las lágrimas que caen sin permiso, mezclando ilusión con desilusión.
Eras mi canto, mi esperanza, mi caída, una melodía que el viento se llevó.
Del fuego que ardió solo quedan cenizas, de la vida que fuimos, un eco, un adiós.
Las promesas se disuelven como humo, tu voz aún flota entre mis pensamientos.
Busco tu reflejo en el espejo roto,
y en cada grieta encuentro un lamento.
Porque fuiste mi ilusión y mi desilusión, mi principio y mi final en la misma canción.
Y aunque el amor partió sin regreso,
tu sombra me abraza… sin compasión.