• MundoPoesía se ha renovado! Nuevo diseño y nuevas funciones. Ver cambios

Envidia (serie Pecados Capitales)

Francisco Redondo Benito

Moderador/enseñante del subforo de MÉTRICA y RIMA
Pintan color de hiel, verdiamarilla,
a quien se duele de la dicha ajena,
porque es rüin pasión sentir tal pena
sin que medie querella ni rencilla.

Se consume en la rumia y apolilla
quien no ve más allá de esta condena:
que le parezca mala, en otro buena,
cualquiera joya que en sus manos brilla.

Si odiar el bien del otro te obsesiona
si en procurarle daño perseveras,
como maligno lance de este juego,

no tendrás paz ni cetro ni corona,
ni el pan te saciará ni en las praderas
de la felicidad habrás sosiego.
 
Última edición:
Excelente, extraordinario, fantástica obra.

Es muy amable su comentario. En cuanto al soneto es otro de la serie de Pecados Capitales, y me conformo con que se lea tan sosegadamente como lo ha hecho usted y no tenga que entrar en una controversia tan enconada como la que suscitó el relativo a la Avaricia, aunque quizá la controversia no sea mala en sí si sirve para el intercambio civilizado de puntos de vista.

Un saludo, Jorge.
 
La envidia es una declaración de inferioridad.

NAPOLEÓN

La envidia sin maldad no es dañina.

El que está harto de gula y de lujuria, ¿de qué puede tener envidia? Los pecados capitales son contradictorios.

La envidia en efecto es una dolencia morbosa del espíritu que nace probablemente de una sensación irracional de inferioridad. El envidioso juzga sistemáticamente superiores las cualidades que advierte en otro, que quisiera para sí. Esto lo envenena y le lleva a desear el mal del la persona envidiada, e incluso en muchos casos a procurar la perdición del otro. Es el ejemplo arquetípico de Casio frente a Otelo en la obra de Shakespeare. Por eso pienso que la envidia es siempre maléfica, si no no sería envidia sino sana admiración de las virtudes o el estado de la otra persona que llevaría más a la emulación que al deseo malvado del mal ajeno.

Un placer departir sobre estas cosas, Jorge.

P.D. Corrijo un lapsus. Casio no era el que envidiaba a Otelo sino Yago. Cité de memoria y pasan estas cosas. Casio es personaje asimismo de Shakespeare, pero de su tragedia Julio César, creo, que de nuevo estoy citando de memoria, que está ya como un queso de Gruyere.
 
Última edición:
Te adueñaste de las palabras
que ahora que quiero comentar tu composición,
no logro mencionarlas.
Entonces respiro y me silencio en admiración.



Mis sinceras felicitaciones por este logro poético, iluminado desde el valle dorado de tu magna inspiración. Mi admiración y mi abrazo fraterno poeta.
 
Víctor Ugaz Bermejo;3670064 dijo:
Te adueñaste de las palabras
que ahora que quiero comentar tu composición,
no logro mencionarlas.
Entonces respiro y me silencio en admiración.



Mis sinceras felicitaciones por este logro poético, iluminado desde el valle dorado de tu magna inspiración. Mi admiración y mi abrazo fraterno poeta.


Te agradezco tus palabras, sin duda desmedidas, sobre mi soneto.

Otro para ti, Víctor.
 
Atrás
Arriba