Dark_Fairy
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cae la niebla y la espuma se
contamina, los peces esperan
por el horizonte la salida de una
nereida con la cola podrida.
Los mil y un misterios se clavan
fijos en los arrecifes y un silencio
envuelve las cadenas, y de pronto
aparece la nereida, con el pelo
ensortijado y horrible, con sus
ojos grandes y rojos, lanza un
cántico nuevo y busca un marino
a quien atrapar con voz extraña
para comer de su cara y sus
adentros.
Se pasea la nereida, entre olas
rosadas por la sangre que brota
de cada una de sus escamas, y
el olor podrido ahuyenta a las
criaturas y los barcos no se acercan
la nereida furiosa nada mar adentro
en busca de perlas y gemas, la nereida
se retuerce y quiere otra cola, a la
que no se le vea el esqueleto.
Pero no hay nadie, y el cielo mudo no
sabe que arrojar ahora, entre Venus y
Neptuno, se tejen universos, está ésta
tierra y éste mar donde la nereida
se revuelca entre sus propias heridas
y suelta pus de sus escamas y se hacen
burbujas de cortadas que no cura el
agua salada.
La nereida comienza a gritar, se desbarata
de coraje, y revuelve las aguas, y toca
la espuma, quiere matar todas las negruras
que la hagan recordar, que la hagan
recordar que no se olvida de quien la
mutiló aquel día y le partió la cola
a la mitad.
Parece la nereida un tornado que exprime
la marea, de las nubes grandes de seda gris
y azul, salen truenos y ella, no se intimida
vuelve a lanzar su grito de dolor y de rabia
la nereida llora lágrimas dulces que caen
en el agujero negro de espuma ensangrentada.
Y el cansancio de nuevo la vence y se deja
mecer por las olas que hace poco rato
enmudeció, se va dormida entre sollozos
de mar...
A lo lejos va saliendo el sol y a la nereida
le brillan carmesí sus cabellos.
contamina, los peces esperan
por el horizonte la salida de una
nereida con la cola podrida.
Los mil y un misterios se clavan
fijos en los arrecifes y un silencio
envuelve las cadenas, y de pronto
aparece la nereida, con el pelo
ensortijado y horrible, con sus
ojos grandes y rojos, lanza un
cántico nuevo y busca un marino
a quien atrapar con voz extraña
para comer de su cara y sus
adentros.
Se pasea la nereida, entre olas
rosadas por la sangre que brota
de cada una de sus escamas, y
el olor podrido ahuyenta a las
criaturas y los barcos no se acercan
la nereida furiosa nada mar adentro
en busca de perlas y gemas, la nereida
se retuerce y quiere otra cola, a la
que no se le vea el esqueleto.
Pero no hay nadie, y el cielo mudo no
sabe que arrojar ahora, entre Venus y
Neptuno, se tejen universos, está ésta
tierra y éste mar donde la nereida
se revuelca entre sus propias heridas
y suelta pus de sus escamas y se hacen
burbujas de cortadas que no cura el
agua salada.
La nereida comienza a gritar, se desbarata
de coraje, y revuelve las aguas, y toca
la espuma, quiere matar todas las negruras
que la hagan recordar, que la hagan
recordar que no se olvida de quien la
mutiló aquel día y le partió la cola
a la mitad.
Parece la nereida un tornado que exprime
la marea, de las nubes grandes de seda gris
y azul, salen truenos y ella, no se intimida
vuelve a lanzar su grito de dolor y de rabia
la nereida llora lágrimas dulces que caen
en el agujero negro de espuma ensangrentada.
Y el cansancio de nuevo la vence y se deja
mecer por las olas que hace poco rato
enmudeció, se va dormida entre sollozos
de mar...
A lo lejos va saliendo el sol y a la nereida
le brillan carmesí sus cabellos.