IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Vivir,
fuera de un cubículo abarrotado,
desear el viento,
aún cuando el sol nos envejece,
desear huir por los caudales
de un futuro
que nunca ha encontrado comodidad,
aquí me protejo,
de cada mordida acumulativa,
de cada semblante observador,
que regala culpa,
que compra indiferencia,
y no me sienta peor,
parece ser,
que buscar calma propia,
es no buscarse acompañado,
desprenderse del sufrimiento,
es no vivir queriendo encontrarlo,
vivir entre cuatro paredes,
así mismo, en un ataúd,
o debajo de la tierra sucia,
es ser empático también con uno mismo,
y no desearle a otros
lo que uno nunca deseó experimentar,
buscando, mas que una respuesta,
una pregunta incuestionable
que imposibilite
todo dolor posible.
fuera de un cubículo abarrotado,
desear el viento,
aún cuando el sol nos envejece,
desear huir por los caudales
de un futuro
que nunca ha encontrado comodidad,
aquí me protejo,
de cada mordida acumulativa,
de cada semblante observador,
que regala culpa,
que compra indiferencia,
y no me sienta peor,
parece ser,
que buscar calma propia,
es no buscarse acompañado,
desprenderse del sufrimiento,
es no vivir queriendo encontrarlo,
vivir entre cuatro paredes,
así mismo, en un ataúd,
o debajo de la tierra sucia,
es ser empático también con uno mismo,
y no desearle a otros
lo que uno nunca deseó experimentar,
buscando, mas que una respuesta,
una pregunta incuestionable
que imposibilite
todo dolor posible.