El hombre del porsaco
Poeta recién llegado
Pensé que te habías muerto
porque ya no te movías
así que tiré pal' huerto
donde plantas las sandías
y allí te cavé una tumba
profunda, lúgubre y fría
y te puse unas ciruelas
por si acaso revivías.
Y regresé una mañana,
y me la encontré vacía,
que escapaste se contaba,
que llorabas de alegría.
Pero al final recaíste
y te metiste a minero,
yo ya siempre sospeché
que te iba el agujero
porque de aquellas ciruelas
sólo me encontré los huesos.
porque ya no te movías
así que tiré pal' huerto
donde plantas las sandías
y allí te cavé una tumba
profunda, lúgubre y fría
y te puse unas ciruelas
por si acaso revivías.
Y regresé una mañana,
y me la encontré vacía,
que escapaste se contaba,
que llorabas de alegría.
Pero al final recaíste
y te metiste a minero,
yo ya siempre sospeché
que te iba el agujero
porque de aquellas ciruelas
sólo me encontré los huesos.