Eduardo Cevallos de Labra
Poeta fiel al portal
Ensueño de amor
Un mar de estrellas divisa su mirada, no está en el cielo… pero como si estuviera;
lánguido éxtasis cual si fuera cascada de agua, breve y a la vez permanente;
agradables sensaciones vienen y van… a un remolino de emociones, es semejante;
sublime ensueño de amor, no quiere que termine, tampoco que opaque; ilusión pasajera, recuerdos de por vida. ¡delicioso transitar… ojalá no acabara nunca!
¿qué son los dinteles de la gloria?, no lo sabe, sólo advierte que este mágico momento es la gloria misma.
camina pero no avanza, vuela pero no se mueve, degusta pero no prueba… es un deja vu tantas veces recorrido, no pocas por cierto.
la montaña rusa subiendo y bajando, el volantín a veces erguido otras tantas en movimiento, la rueda de la fortuna muchas veces deseada, ¡el martillo… en su máxima expresión!
un juego de luces, sonidos disímbolos, algarabía por doquiera, todo en un instante, todo en un mismo sitio;
sus manos se unen, el aliento de sus bocas sabor mentol por igual; talco, jabones, crema perfumada.. empleados ya fueron, el incienso no podía faltar… ¡qué agradable bienestar!
el momento inminente se acerca, el clímax también; sus marmóleas columnas yacidas están; acaso bañadas de gratas inquietudes, su negra cabellera en armonía atrás no quedó.
De pronto sus bellos ojos se abrieron y en su habitación color de rosa se encuentran; su cuerpo desnudo y agitado, envidia de la diosa Venus, también.
Lo busca con su mirada pero no lo halló; habría jurado que en la cama él estuvo presente, pero sus ojos no mienten. ¡Qué sueño bendito, bendito por siempre! Algún día, algún día ella hará realidad.