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Ensoñación de un ocaso mientras espero al tranvía

Pessoa

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ENSOÑACIÓN DE UN OCASO MIENTRAS ESPERO AL TRANVÍA
(...si no fuera el azar el que manda …)
P. Picasso. 1935


Con la meliflua luz en diminuendo
se disuelven las aristas y los miedos
La heráldica declina sus sinoples
y los gules se enzarzan entre ellos.

Puntuada en el pentagrama de lo oscuro
la autopista se autotransita como un automóvil sin freno
avanzando en las tinieblas de la tarde en retroceso
Pero yo siempre supe la ignominia
de aquellos turbios amantes que se bañaban en besos
Vomitados por la ciudad
la velocidad los trajo al campo
junto a las playas serenas donde anidan los hipocampos.

Construídos con reflejos los rascacielos como témpanos
van apagando sus luces al tiempo que suena un piano.
Azules sincopados sirven de pista de baile
a danzantes recién nacidos.

El humo de los cigarros perfumados va disolviendo el paisaje
verdinegro del más moderno nigth club
las tórridas pasiones preparan los líquidos de la noche
Es la premonición de la batalla postrera.

En el mar lejano una ola colabora en el strip-tease
de una playa abandonada.
Ya no es el eco del rascacielos que cae
Ya no peina sus espumas esperando al joven marino
La ciudad y el mar se han mutuamente olvidado

La vieja casa del pescador ríe desde sus desdentadas ventanas
y redime con su color elemental los orgullos de la urbe.
La ciudad y el mar como dos ojos de lo eterno
sin un corazón que los guíe.
 
ENSOÑACIÓN DE UN OCASO MIENTRAS ESPERO AL TRANVÍA
(...si no fuera el azar el que manda …)
P. Picasso. 1935


Con la meliflua luz en diminuendo
se disuelven las aristas y los miedos
La heráldica declina sus sinoples
y los gules se enzarzan entre ellos.

Puntuada en el pentagrama de lo oscuro
la autopista se autotransita como un automóvil sin freno
avanzando en las tinieblas de la tarde en retroceso
Pero yo siempre supe la ignominia
de aquellos turbios amantes que se bañaban en besos
Vomitados por la ciudad
la velocidad los trajo al campo
junto a las playas serenas donde anidan los hipocampos.

Construídos con reflejos los rascacielos como témpanos
van apagando sus luces al tiempo que suena un piano.
Azules sincopados sirven de pista de baile
a danzantes recién nacidos.

El humo de los cigarros perfumados va disolviendo el paisaje
verdinegro del más moderno nigth club
las tórridas pasiones preparan los líquidos de la noche
Es la premonición de la batalla postrera.

En el mar lejano una ola colabora en el strip-tease
de una playa abandonada.
Ya no es el eco del rascacielos que cae
Ya no peina sus espumas esperando al joven marino
La ciudad y el mar se han mutuamente olvidado

La vieja casa del pescador ríe desde sus desdentadas ventanas
y redime con su color elemental los orgullos de la urbe.
La ciudad y el mar como dos ojos de lo eterno
sin un corazón que los guíe.
Como es un sueño se vale todo.
Un abrazo, Miguel.
 
ENSOÑACIÓN DE UN OCASO MIENTRAS ESPERO AL TRANVÍA
(...si no fuera el azar el que manda …)
P. Picasso. 1935


Con la meliflua luz en diminuendo
se disuelven las aristas y los miedos
La heráldica declina sus sinoples
y los gules se enzarzan entre ellos.

Puntuada en el pentagrama de lo oscuro
la autopista se autotransita como un automóvil sin freno
avanzando en las tinieblas de la tarde en retroceso
Pero yo siempre supe la ignominia
de aquellos turbios amantes que se bañaban en besos
Vomitados por la ciudad
la velocidad los trajo al campo
junto a las playas serenas donde anidan los hipocampos.

Construídos con reflejos los rascacielos como témpanos
van apagando sus luces al tiempo que suena un piano.
Azules sincopados sirven de pista de baile
a danzantes recién nacidos.

El humo de los cigarros perfumados va disolviendo el paisaje
verdinegro del más moderno nigth club
las tórridas pasiones preparan los líquidos de la noche
Es la premonición de la batalla postrera.

En el mar lejano una ola colabora en el strip-tease
de una playa abandonada.
Ya no es el eco del rascacielos que cae
Ya no peina sus espumas esperando al joven marino
La ciudad y el mar se han mutuamente olvidado

La vieja casa del pescador ríe desde sus desdentadas ventanas
y redime con su color elemental los orgullos de la urbe.
La ciudad y el mar como dos ojos de lo eterno
sin un corazón que los guíe.
La fluidez y la elocuencia de estas líneas hacen que el corazón se deleite con un estupenda historia.

Saludos
 
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ENSOÑACIÓN DE UN OCASO MIENTRAS ESPERO AL TRANVÍA
(...si no fuera el azar el que manda …)
P. Picasso. 1935


Con la meliflua luz en diminuendo
se disuelven las aristas y los miedos
La heráldica declina sus sinoples
y los gules se enzarzan entre ellos.

Puntuada en el pentagrama de lo oscuro
la autopista se autotransita como un automóvil sin freno
avanzando en las tinieblas de la tarde en retroceso
Pero yo siempre supe la ignominia
de aquellos turbios amantes que se bañaban en besos
Vomitados por la ciudad
la velocidad los trajo al campo
junto a las playas serenas donde anidan los hipocampos.

Construídos con reflejos los rascacielos como témpanos
van apagando sus luces al tiempo que suena un piano.
Azules sincopados sirven de pista de baile
a danzantes recién nacidos.

El humo de los cigarros perfumados va disolviendo el paisaje
verdinegro del más moderno nigth club
las tórridas pasiones preparan los líquidos de la noche
Es la premonición de la batalla postrera.

En el mar lejano una ola colabora en el strip-tease
de una playa abandonada.
Ya no es el eco del rascacielos que cae
Ya no peina sus espumas esperando al joven marino
La ciudad y el mar se han mutuamente olvidado

La vieja casa del pescador ríe desde sus desdentadas ventanas
y redime con su color elemental los orgullos de la urbe.
La ciudad y el mar como dos ojos de lo eterno
sin un corazón que los guíe.

Estupenda lectura querido amigo Miguel, me gustó el poema. Un abrazo, que tengas estupendos días!
 
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